Editorial

Desunidos en el fracaso

IZQUIERDA Unida acaba de escribir una página inédita en su historia: la formación de izquierdas cerró su congreso de este fin de semana, la IX Asamblea Federal, sin la elección de un coordinador general. Si nos atenemos a las palabras pronunciadas la semana pasada por la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, esta asamblea ha sido un fracaso porque ha evidenciado que las diferencias dentro de IU son de tal magnitud que han impedido un acuerdo de mínimos para elegir a la persona que suceda a Gaspar Llamazares. IU queda, así, como una formación en vía de extinción con cinco facciones irreconciliables de momento: el PCE, núcleo originario de la formación; los críticos o llamazaristas; la denominada tercera vía; otro grupo escindido del Partido Comunista, y los del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Ninguna de las tres familias principales ha sido capaz de forjar un acuerdo que permitiera, al menos, cerrar la asamblea con un coordinador elegido aunque fuera por el 51%. El Consejo Político Fiscal que ha salido de la Asamblea, y que representa de modo proporcional la fuerza de estos cinco, deberá elegir el coordinador en un plazo de un mes, pero ni así alcanzará IU la estabilidad, porque un jefe que vuelva a dirigir la formación con una mayoría minoritaria, como fue el caso de Llamazares, está llamado al fracaso. El cainismo instalado en IU hace pensar que las disensiones sólo se resolverán cuando se produzca la salida de los dirigentes y seguidores de una de las facciones. En el plano de las ideas el panorama pintado ha sido aún peor. Para unos refundar IU es ahondar en su carácter de izquierda y buscar la fuente ecologista de la que aún no han conseguido beber; para otros, en especial para una parte del PCE, la refundación está basada en una radicalización que pasa por romper el consenso constitucional. El parlamentario andaluz y candidato a la Junta, Diego Valderas, ha llegado a arengar a los militantes para acabar con la Monarquía, una traición a lo mejor del Partido Comunista del año 1977, el de la reconciliación. Una tercera fuerza política es sana para el sistema político español, pero más que nadie es la propia IU la empeñada en su propia extinción.

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