PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Día Reflexivo de la Mujer

LA coincidencia mañana del Día de la Mujer Trabajadora y de la jornada de reflexión influye en la prohibición de manifestaciones para aminorar la tentación de convertirlas en actos de campaña que se salgan de madre. No hay que esperar al 8-M para resaltar el cúmulo de discriminaciones que aún sufre la mujer en nuestra sociedad. Algunos lo hacemos todo el año, y para eso no hace falta apuntarse a un lobby de políticas, a una plataforma feminista ni a una asociación mojigata. Foros que están muy callados cuando a la Administración andaluza le enmiendan la plana por discriminar a embarazadas interinas en hospitales o centros educativos.

A cualquier hora del día hay una legión de mujeres agobiadas por su triple condición de profesionales del trabajo por cuenta ajena, de las tareas del hogar y de la educación de sus hijos. Una inmensa suma de talento que se está perdiendo en la mejora de nuestras estructuras empresariales y sociales porque la mayoría de las mujeres renuncian a hacer lo que saben porque no pueden compaginar bien su creatividad profesional y su proyecto de vida personal. Las reglas del juego están pensadas en función de la mentalidad masculina y de lo que ha sido el modus vivendi de los hombres. Cuando resuelven el dilema o renuncian a sueldos mejores que llevan implícita mayor responsabilidad, a cambio de no desarbolar la crianza de sus hijos; o renuncian a la maternidad a cambio de volcarse en su proyección social. En ambos casos les resulta mucho más doloroso que a los hombres.

Imaginemos que el 95% de los jefes y directivos fueran mujeres. Qué escándalo no montarían los hombres para que se cumplieran sus deseos y se aprovecharan sus criterios y experiencias.

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