La ciudad y los días

carlos / colón

¿Dictaduras buenas y malas?

LA verdad es la verdad, la diga Carmena o sus porqueros. Y por eso es razonable que el Ayuntamiento de Madrid considere "un deber democrático la retirada de los espacios públicos dedicados a quienes hicieron de un golpe de Estado y del terrible uso de la violencia su método de acceso al poder". El problema es que, de aplicarse estrictamente este principio, tendrían también que quitar, por ejemplo, la calle dedicada a Dolores Ibárruri. Porque a un líder comunista de los años 30 le cuadra tan bien lo de "terrible uso de la violencia como método de acceso al poder" como a uno fascista. Y esto no es opinión, sino historia. ¿O es que a estas alturas alguien puede sostener que el Partido Comunista de los años 30 era demócrata? Ganar una guerra no legitima democráticamente, pero perderla tampoco. Luchar contra los fascistas no significa ser demócrata, porque se puede hacer en nombre de otro poder totalitario.

Salgan pues del callejero los nombres franquistas que aún perduren en él; eso sí, sin llegar al extremo de quitar de en medio a quienes, fueran o no franquistas, están en él, no por su militancia, sino por sus méritos literarios o profesionales, casos de Foxá o de Luca de Tena a los que también quieren borrar. Pero salgan con ellos del callejero quienes defendieron el totalitarismo estalinista. Si no se hace así -que no se hará, porque quienes van a acometer estas reformas simpatizan con las dictaduras de izquierdas o las justifican- se estará repitiendo la vieja historia española de quitar de las calles los nombres de "los otros" para mantener o poner los de "los míos".

Protestó la derecha cuando se propuso dar el nombre de Carrillo a una calle de Madrid. Y protestó la izquierda cuando se hizo lo mismo con Fraga. Se equivocaron unos y otros porque los dos evolucionaron de la dictadura estalinista y franquista al eurocomunismo y la derecha democrática; y fueron piezas claves en la Transición. El caso de los franquistas golpistas y los del búnker es distinto y, repito, bien está que una damnatio memoriae les quite sus calles. Pero también debería quitársele a quienes lucharon contra ellos, cierto, pero defendiendo una dictadura aún más atroz. De lo contrario en vez de defender la democracia se está aplaudiendo como demócrata una de las peores formas de totalitarismo del siglo XX: el comunismo leninista y estalinista.

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