PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Digámoslo guste o no

EN el Ayuntamiento de Sevilla se ha cogido el rábano de las desfasadas previsiones macroeconómicas por las hojas de la conveniencia político-sindical para firmar el convenio colectivo 2009 del personal funcionario y laboral. Se jactan de que por la crisis hacen un esfuerzo de moderación salarial y los emolumentos sólo suben un 2,8%. Alegan que es el incremento más pequeño de los últimos años para el empleados municipal. Pero no se querido dar por enterados de que la inflación se ha venido abajo en los últimos meses.

Atenerse más a la perspectiva apuntada en los convenios de 2007 y 2008 que a la cruda realidad del año 2009 supone que el 2,8% de la botella medio vacía por moderación salarial se transforma en botella medio llena: es una subida considerable respecto a la nula tendencia inflacionista, a la cuantiosa reducción de ingresos en el Ayuntamiento, al exponencial incremento del gasto en cobertura social de los nuevos desempleados y a la extendida congelación salarial en la empresa privada, donde cualquier trabajador está deseando firmar quedarse con el mismo sueldo si ello le garantiza que no lo despiden y que su empresa soporta la falta de liquidez y la caída de las ventas.

En estas cuestiones, el PSOE municipal no se desangra en querellas internas. El delegado de Recursos Humanos es el economista Emilio Carrillo. Monteserín, antes amigo y ahora rival, está de acuerdo para garantizarle paz a su partido en este flanco de la retaguardia sociológica, dada la capacidad de movilización de los sindicatos entre trabajadores que no tienen miedo a medidas represivas hagan lo que hagan en la calle. Precisamente en la calle, donde se quedan los ciudadanos que no gozan de este privilegio ni le montan un pollo al alcalde en Plaza Nueva.

Así es fácil que se acreciente en esta tierra el sempiterno deseo de ser funcionario. Enhorabuena a quienes ya lo son.

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