Las dos orillas

José Joaquín León

Dirigentes todoterrenos

FUE costumbre arraigada en los primeros años de la Transición democrática que los cargos de ministros, consejeros autonómicos y hasta concejales de capitales de provincia estuvieran ocupados por profesionales de prestigio. Y así se procuraba una cierta relación entre la profesión y currículum del alto cargo con las responsabilidades que asumía. Se buscaban arquitectos prestigiosos para las concejalías de Urbanismo, como pasó en Sevilla con Víctor Pérez Escolano, por citar un caso; o médicos para ser los responsables de la política sanitaria; o incluso ingenieros para los cargos relacionados con la industria; y abogados reconocidos para aquellas áreas relacionadas con la actividad jurídica.

Con el tiempo, esta visión profesional de la política ha cambiado. A todos los niveles, empezando por los ministros, surgieron los dirigentes todoterreno, los chicos y chicas para todo, que igual se colocaban aquí que allí, como si entendieran de cualquier materia. En aquellos tiempos iniciales hubiera sido impensable que Carme Chacón asumiera el Ministerio de Defensa, y no porque fuera una mujer, ni tampoco porque perteneciera al PSC -ya lo fue Narcís Serra-, sino porque no hizo el servicio militar como Bono y tampoco parece que sea una experta en política defensiva. Sin embargo, ahí la tienen: de Vivienda ha pasado a Defensa, que no tienen nada que ver, y queda la mar de bien cuando dice "capitán, ¡mande firmes!". Se entiende como una genialidad de Zapatero.

Este tipo de genialidades ejecutivas se pueden prodigar. Si repasamos la última lista de Manuel Chaves para el nuevo Gobierno andaluz, nos encontraremos con ejemplos contradictorios. Un caso de libro, al estilo tradicional, sería el de Antonio Fernández, abogado laboralista, que es consejero de Empleo. Parece lógico. Igual se puede decir de María Jesús Montero, licenciada en Medicina, que además tuvo cargos de gestión profesional en hospitales sevillanos, por lo que es consejera de Salud, el área más razonable para ella. Pero también lo fue Francisco Vallejo, que no es médico, sino licenciado en Derecho y Empresariales, y además de estar al frente de Salud, ha sido consejero de Obras Públicas, y ahora lo es, como en la anterior legislatura, de Innovación, Ciencia y Empresa. Curioso es también que Evangelina Naranjo, de profesión ingeniera técnica agrícola, haya pasado de Gobernación a Justicia. Aunque yo lo veo bien: con la que está cayendo en los juzgados, mejor que venga alguien de fuera.

En los últimos tiempos da la impresión, tal vez equivocada, de que los cargos de los gobiernos son como la lotería. Sólo que estos premios no se deben al azar, sino a intereses de los partidos. El dirigente todoterreno es casi siempre un profesional de la política.

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