La ventana

Luis Carlos Peris

Dolor por el trabajador y por el empresario

POSIBLEMENTE, en el ranking de barquinazos dolorosos el de Arance la Ballena se encuentre en Territorio Champions, en todo lo alto de esa trágica clasificación. Clasificación que se gesta, principalmente, en el funesto efecto dominó de no te pago porque no me paga otro que lleva esperando una eternidad para que le paguen a él. Mientras tanto, la gran banca sigue encargando cajas y cajas blindadas donde guardar el dinero que gana jugando al trile; esto es, cambiándolo de sitio sin ni siquiera tener necesidad de tocarlo. Ha cesado en sus actividades la empresa de los Arance y una barbaridad de empleados se van al paro sin una sola queja a unos patronos ejemplares que han aguantado hasta que no han podido más. Todos los cierres son dolorosos, sobre todo por la cantidad de familias que van al desamparo más absoluto, pero es que en este caso también hay que sentirlo por los empresarios, modélicos sin duda.

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