El balcón

Ignacio / Martínez

Dominios reservados

HASTA ayer, el PP aparentaba inclinarse por un candidato sevillano para la Presidencia de la Junta. Parece que hubiera una ley no escrita según la cual el inquilino de San Telmo debe ser vecino de esa ciudad. Una comunidad autónoma tan grande como Andalucía no ha encontrado en 31 años más que a sevillanos para presidirla, cuatro de cuatro. Incluso los dos nacidos en Ceuta y Madrid se criaron o estudiaron en la capital hispalense.

En un período similar, de cinco años más, el Gobierno de la nación lo han presidido dos madrileños, un castellano, un andaluz, un leonés y un gallego. Bastante más repartido. Este dominio reservado sevillano en la Junta no sólo concierne a los socialistas. Javier Arenas, el único candidato con posibilidades reales de ganar unas autonómicas presentado por el Partido Popular (por cuatro veces), es otro sevillano licenciado en Derecho por la Hispalense, como los cuatro presidentes.

A PP y PSOE les molesta que se les compare. Pero en este campo, como en otros, se parecen bastante. Tanto, que la persona que más sonaba hasta ayer mismo para sustituir a Zoido es José Luis Sanz, actual secretario general del PP andaluz, alcalde de Tomares y economista. Y, como si siguiera una tradición, también es sevillano. Y esto, que en el PSOE no resulta molesto, para militantes y dirigentes del PP en la periferia regional no es tan fácil. En alguna provincia llega a ser enojoso y hay quien no se arredra a quejarse en público.

Un poco de imaginación no le vendría mal a nuestros dos grandes partidos. Al presunto candidato en el PP se le conoce como Sanz el bueno, por el aprecio generalizado que se le tiene en la organización, en contraposición con el otro Sanz, Antonio, brazo derecho de Arenas en los últimos años. Ambos, junto a Ricardo Tarno, formaban parte del grupo de jóvenes que forjaron sus carreras profesionales y políticas en Nuevas Generaciones y trabajando en los escalafones inferiores del partido cuando Arenas se hizo con la Presidencia del PP andaluz en 1993.

Algunos en el Partido Popular consideran que su discreción y timidez son escasas armas para imponerse a una presidenta socialista sobrada de recursos en ese terreno. Mejor estudiante que sus dos compañeros, con una efímera trayectoria profesional por cuenta propia, Sanz responde a un patrón que se está imponiendo en la nueva generación política tanto en la derecha como en la izquierda: la principal o única experiencia laboral de los líderes emergentes es el trabajo en sus propios partidos. Lo que no deja de ser una limitación social arriesgada, porque se quedan sin futuro fuera de la política.

Queda mucho trabajo por hacer desde la sociedad civil para cambiar estas prácticas endogámicas de los partidos, convertidos ya en escuelas de dirigentes. Es otro dominio reservado excesivo en la política andaluza.

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