Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Ducal

DURANTE años para hablar de la duquesa de Alba se decía que era tal la colección de títulos nobiliarios que acumula en los tuétanos que la reina de Inglaterra estaría obligada a flexionarse en caso de coincidir en algún acto. Nunca llegó a demostrarse este planteamiento. Pero de ese extremo se ha pasado a que a la señora la traten de "quilla", "colega" y cosas peores. Para envidia de todos los programas tomateros que siguen abundando por las parrillas, la duquesa de Alba abrió las puertas y portones de sus casas a Canal Sur, con la confianza de un mejor trato en las 625 líneas. Con su banda sonora de pianito andaluz, el programa de Toñi Moreno y Producciones 52, trasladó al plasma lo que haría una revista como ¡Hola! con una figura como la duquesa. El espacio hormigueó de forma amable en torno a la vida de Cayetana, con testimonio incluido del perejil Peñafiel, que aprovechó este Pisuerga para darle una colleja a su Letizia. Sin una palabra de desdén, ni una mirada inoportuna de reojo, el reportaje era la otra versión de la duquesa que durante años se ha expuesto en las sobremesas hepáticas. Se podrá reprochar que el espacio de Canal Sur era demasiado complaciente con la protagonista, pero alguien debía hacer de poli bueno en esta película.

Para aquellos que no han escarbado en la vida de la noble sevillana más allá de un titular o una parodia, la hagiografía retrataba a una sensible mujer que siempre ha hecho lo que le ha dado la ducal gana, y que cumplirá con la vida con haber sabido sostener el patrimonio legado por su padre, quien siempre trató a Franco como un advenedizo. El heredero, el duque de Huéscar, también concedió una entrevista, para pasmo de la competencia de asaltantes con micrófonos. Tal como está el panorama, hasta se podría calificar el programa de servicio público.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios