Visto y oído

Antonio / Sempere

Duraciones

LOS episodios de las series españolas son largos. Desmesuradamente largos. Nada que ver con el tiempo convencional implantado y exportado por los Estados Unidos. Cuarenta y cinco minutos para los dramas y veinticinco para las sitcoms. Desde que se implantaron las cadenas privadas, en este asunto, España también es diferente. Los episodios convencionales llegan hasta los sesenta y cinco minutos reales, y las que se suponen debe ser comedias sólo se reducen unos minutos. El objetivo, por encima de cualquier otra consideración, es fidelizar al máximo a la audiencia en todo el tramo del prime time. Si una serie que empieza a las diez concluyese a las once, se correría el riesgo de que los espectadores migraran a partir de esa hora hacia otros canales. Por eso, cuando se trata de episodios procedentes de los Estados Unidos, caso de CSI en Telecinco o House en Cuatro, se emiten varios seguidos, para cubrir todo el arco horario. Y cuando son nacionales, se pergeñan directamente para que, una vez añadida la publicidad, cada entrega no concluya hasta la medianoche.

Así las cosas, llega el anuncio de la supresión de la publicidad en TVE. ¿Cómo influirá en la duración de las series? Sin esa servidumbre, y teniendo en cuenta que será imposible cubrir las dos horas que abarcarán los canales privados, ¿será posible que las productoras se decidan a fabricar capítulos con el formato convencional, el de los cuarenta y cinco minutos? Trasladamos estas preguntas al director de ficción de la casa, David Martínez. Pero no nos sabe responder. Argumenta que eso dependerá de otro negociado. De programación. Mientras ellos no tomen la palabra y marquen la pauta, la ficción seguirá durando lo mismo. Es decir, que tendremos episodios larguísimos, esos que se cocinan ya mismo, para rato.

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