Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Duros, duros

NO son tiros peliculeros, ni cadáveres bellos. No hay concesión a la épica. Ni a la aventura. Se siembra algo de lírica, en contraste, con ese poeta que analiza el horizonte tras las sangrientas escaramuzas. Pero es un aluvión de explosiones centelleantes, de caos horripilante, gritos y desbarajuste feroz. De convivencia entre la miseria y retratos personales en un afilado collage cubista. Duro de tragar cuando el sistema digestivo está en los ojos.

The Pacific se estrenó el otro jueves en Antena 3 y ayer pasó al cuarto de atrás de Nitro, como de todas formas se anunció antes del estreno. Se tomó esta decisión no por falta de calidad, evidentemente, ni exactamente por los índices de audiencia (y podía haberse promocionado mejor el sello Spielberg), sino por no arriesgar a medio plazo. Por no confiar en una ficción que puede resultar algo desconcertante para el espectador medio español. Aunque los directivos no lo crean este país tan catódico ha crecido bastante desde que viera La casa de los líos y Hostal Royal Mazanares. Pero se prefiere el picotazo de películas de serie B, como anoche, antes de observar la declinación en el share de una ficción más cruda de la cuenta. Esto no es El barco. Es la guerra. Bien lo sabe Hyde.

The Pacific alterna la batalla con el melodrama personal en la paz. No se pueden sostener tantas horas de Ryan en la selva y los empalagos sentimentales en la retaguardia, otra vez la alquimia de los contrastes, devalúa el relato.

Y tras el abigarrado retrato de Downton Abbey, que ha venido a recuperar buenas costumbres (A3 tiene una deuda con La señora), este martes llegó su paralelo Arriba y abajo. Cuarenta años después de su estreno, pero sólo una década más tarde a la conclusión del original, el concepto del serial evoluciona en medios. Obliga a estar atentos a nudos y flecos. En fin, exigente para ojos adormilados.

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