Editorial

A ETA ya no le valen las treguas

A medida que se acercan las elecciones municipales de 2011, aumenta la posibilidad de que ETA declare una nueva tregua con la que pretendería dar cobertura a la legalización de la izquierda abertzale bajo un nuevo nombre. Tanto el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, como el lehendakari Patxi López se han manifestado en los últimos días sobre ello en términos correctos. Si llega ese momento, es necesario que ambos mantengan esta tesis, que no es otra que el único movimiento válido de ETA sería el anuncio del fin definitivo de la violencia. Sólo si se produce este hecho, sería posible abordar la incorporación a las instituciones de los representantes de la vieja Batasuna. Pero, incluso así, esta vuelta a la política debería transcurrir sin atajos y tendría que ceñirse a los establecido en nuestra legislación. No hay que olvidar que quienes podrán sentarse en las instituciones han sido los que durante años han amparado a ETA o los que, directamente, la han nutrido de militantes. Aunque la banda terrorista aún cuenta con capacidad para matar, no se puede negar que su posición cada día es más débil. Y ello se debe a dos avances: de un lado, los éxitos policiales, consolidados por la ayuda francesa, y de otro, la propia erosión interna, que es palpable en el desmarque en las prisiones de antiguos dirigentes de la banda. Consciente de esto, cobra verosimilitud la posibilidad de que ETA declare una tregua con el objetivo de darse un respiro a la vez que atiende a las peticiones de quienes se lo están pidiendo desde la izquierda abertzale. Cualquier comunicado que no implique el abandono de las armas deberá ser entendido como una nueva tregua trampa de quienes no gozan de ninguna credibilidad. Otro escenario también posible es el que ayer apuntó el líder del PP, Mariano Rajoy: que Batasuna intente colarse en las elecciones municipales amparada en una formación que la camufle, bien sea de la mano de las listas de Eusko Alkartasuna o de unas nuevas siglas. Como expresó ayer Rajoy, es "capital" que el Gobierno se anticipe a estos pasos para cercenar la vuelta de los abertzales radicales a las instituciones.

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