La esquina

José Aguilar

Ecofeminismo

EN la competencia encuentro noticia cumplida de una simpática actividad de la Junta de Andalucía: el Encuentro sobre Ecofeminismo celebrado en Sevilla bajo el lema Una mirada de género al medio ambiente. Simpatiquísima. ¿Cómo íbamos a analizar el medio ambiente sin la perspectiva de género, por Dios? ¿Acaso podemos ser ecologistas sin ser a la vez feministas?

De eso creo que iba la cosa. De juntar en un solo concepto dos de los paradigmas ideológicos de la modernidad: ecologismo y feminismo. Hoy estás fuera de tiesto si no compartes las tesis ecologistas y feministas -sobre todo las institucionalizadas-, convertidas en carne de consejería y signo de avance y progreso. Personalmente, me apunto a las dos causas. Por separado convencen. Pero juntas y revueltas me parecen un gazpacho elaborado al tuntún, con ingredientes acarreados al albur del esnobismo.

Vamos a ver. ¿Qué tiene que ver el medio ambiente con el sexo de las personas? ¿Sólo la mujer está capacitada para ser y actuar en ecologista? ¿En qué se diferencia la mirada del hombre protector del bosque mediterráneo de la de la mujer protectora de lo mismo? ¿Dan mejor trato y más ternura las biólogas que atienden a los linces de Doñana que los biólogos? ¿Acaso los chicos son más ruidosos y sucios que las chicas en las botellonas que comparten?

Ya puestos a mezclar componentes del pensamiento políticamente correcto a modo de chucherías para el espíritu progresista, los organizadores podían haber tirado también del pacifismo, la igualdad, la solidaridad o la sostenibilidad. Así podríamos debatir sobre una verdadera mirada pacifista sobre el medio ambiente, una auténtica visión solidaria del género, una dimensión sostenible de la igualdad, y todas las demás combinaciones posibles.

A los asistentes al mejunje ecofeminista se les hizo entrega de una guía para "evitar el androcentrismo" y potenciar un lenguaje no sexista en la información medioambiental, de cuya resulta se recomienda evitar la expresión "el actor" y sustituirla por "la persona que actúa" , "el número de parados" por "el número de personas sin trabajo" y "los ciudadanos" por "la ciudadanía". Dejémonos de sexismos rancios y reaccionarios. Como aconseja la guía, convirtamos "los niños" en "la infancia", sustituyamos "los trabajadores de medio ambiente" por "el personal de medio ambiente", seamos más neutros evitando escribir que los maestros prohíben usar el móvil a los alumnos. Mucho más ecofeminista es que el profesorado prohíba el móvil al alumnado.

A estas jornadas asistieron cuatro consejeros, cuatro, del acreditado gobierno de Pepe Griñán. A los cuales me atrevo a formular una súplica: dejen de tirar el dinero de los contribuyentes.

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