la ciudad y los días

Carlos Colón

Educación y Cultura

ESTOY de acuerdo con el compañero Juan Luis Pavón: "La convergencia de Cultura, Educación y Juventud en el organigrama [del Ayuntamiento] la ven muchos funcionarios como un marrón. Pero no es un problema: es una oportunidad. Y de las buenas". Porque la extensión de la intervención pública en la Cultura más allá de su ámbito tradicional, que era el del cuidado del Patrimonio, se entendió al principio como una medida transitoria que corregía las desigualdades educativas y facilitaba la igualdad de oportunidades frente a la cultura. Sobre todo a partir de los años 60 del pasado siglo, en un momento en que el auge de la cultura de masas barría lo que quedara de la cultura tradicional folclórica, adulteraba la cultura popular urbana moderna y arrinconaba en el reducto de las élites tanto la cultura clásica como las propuestas innovadoras.

Sin embargo no se ha tratado de una medida transitoria. Las renuncias, fracasos o torpezas pedagógicas han hecho descender el nivel educativo medio del que depende la calidad del consumo mayoritario o masivo de cultura. Y ello ha obligado a una cada vez mayor participación pública en el fomento y la promoción de las manifestaciones culturales que exijan una cierta preparación educativa. Fracasó el plan inicial de apretar el acelerador educativo para poder ir aflojando el cultural: porque a más ciudadanos mejor educados se correspondería una más libre, exigente y plural demanda cultural que, a su vez, permitiría el aumento de la calidad de la oferta. No ha sido así. Vean los listados de programas de televisión más vistos, libros más vendidos, músicas más oídas o películas más taquilleras. Y compárenlos con los mismos listados de hace medio siglo. El resultado es desolador.

Sólo desde la democratización de la educación más exigente se puede luchar eficazmente por la democratización la cultura más enriquecedora. Creando públicos mayoritarios plurales y libres. Como escribía Juan Luis Pavón: "Son enormes las carencias educativas y culturales de la mayor parte de la población. Ver el musical Chicago en el Lope de Vega, ir a la exposición de María José Gallardo en Delimbo Space, o entrar por hábito en una librería […] son los últimos eslabones de una cadena a la que se vincula un porcentaje muy reducido de ciudadanos, que se debe forjar desde la escuela… No esperemos a que tengan 60 años y descubran en un Aula de la Experiencia todo lo que se han perdido porque los condicionantes sociales lo impidieron". Por eso la convergencia de Educación y Cultura es una buena noticia municipal que debería "contagiarse" a la Junta.

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