La tribuna

José Manuel Macarro

Elecciones: obviedades y dudas

SOBRE el resultado de las elecciones del domingo en España parece que todo está escrito, escrito y hablado. Para evitar simples reiteraciones, me limitaré a exponer las cosas obvias junto con las dudas que no soy capaz de despejar con la lectura de los resultados electorales.

La primera obviedad es la victoria del PSOE. Si sus pretensiones electorales eran confirmar los resultados de 2004, como parece que eran, lo ha conseguido. Pero ya está, porque en votos se ha quedado donde estaba con la escueta subida de unos 38.000 más. En esto han sido inteligentes los socialistas, porque nunca dijeron que aspiraban a la mayoría absoluta; al menos, no insistieron en ello, con lo que su estancamiento electoral nunca puede sonar a fracaso. Esto, si contamos con el apoyo palmario que le han prestado la prensa aúlica y varias cadenas de televisión, no acabo de verlo yo como el rotundo éxito que algunos afirman.

La segunda obviedad es que el PP ha perdido, ganando unos 407.000 votos más que en 2004. Aquí las cosas son inversas a la anterior: como aspiraba a vencer al PSOE, su derrota es incuestionable. En cambio, si su mensaje hubiera sido recortar distancias con los socialistas, hoy estaría hablando de su gran avance, incluso especulando sobre su victoria en el futuro dada la debilidad de un Gobierno socialista en minoría. De haber sido prudente en sus objetivos, hoy alardearía de que en Andalucía le ha recortado 250.000 votos al PSOE, otros tantos en Valencia y más de 300.000 en Madrid. Pero, por lo visto, creían de verdad que podían ganar las elecciones. Tal vez tengan que contratar a otros encuestadores.

La tercera obviedad es el retroceso de IU y de Esquerra. Mucho menor el de la primera -lo digo en femenino no por lenguaje de cuota, sino porque es una coalición- que el de la segunda: IU pierde 321.000 votos, pero mantiene casi un millón, mientras que Esquerra se ha dejado 356.000 votos, un 55% de los de 2004. También CiU ha perdido 61.000 papeletas, y el PNV casi 118.000. Es decir, los votos evaporados de todos los citados ascienden a 856.000. Lo que no sé es dónde han ido estos votos. Desde luego, si los votos de Esquerra e IU hubieran ido al PSOE, éste tendría que haber subido en casi 700.000 y no en 38.000. Más aún: en Cataluña los socialistas sólo crecen en 86.000 papeletas. Como IU ha perdido 53.000 y Esquerra casi 350.000, resulta que la izquierda catalana ha mermado en 300.000 votos.

¿Y en España dónde están esos votos perdidos por la izquierda? Los datos niegan que se hayan pasado al PSOE, como no fuese en una curiosa alteración de los votantes, de manera que el PSOE hubiera perdido votos a favor del PP, compensados por la llegada de los perdidos por la izquierda de la izquierda. Las conclusiones de esta curiosa hipótesis serían jugosas, porque si el PSOE se ha empeñado en movilizar a la gente en contra del PP, constantemente tildado de "derecha extrema", habría conseguido perder a parte de su electorado, sustituido por quienes sí han creído la consigna. Pero como las curiosidades no pasan de ser ignorancias dulcificadamente expuestas, me quedo con la incógnita sin despejar.

En cambio sí habría que preguntarse qué puede hacer el PP en Cataluña, donde pierde 22.000 votos, y en el País Vasco, donde se ha dejado 29.000. Cuestión crucial ésta, porque en ambos lugares los socialistas han ganado casi exactamente el mismo número de papeletas, 86.000, siendo abanderados del Estatut y de las negociaciones con ETA, emblemas de la movilización popular contra ellos. El fracaso del PP es evidente, pues si ya tenían pocos votos, ahora tienen menos. Sus estrategas seguro que estarán cavilando, pero como no cavilen mejor y consigan elaborar un discurso nacional que no nos anuncie las plagas de Egipto todos los días, la parte de razón que pudieran tener se perderá en el eco bronco de sus voces. De no solucionar esto, sólo el PSOE va a estar implantado de forma homogénea en toda España, aunque no sé si articulando un proyecto verdaderamente nacional. Esto es lo que más me preocupa de los resultados electorales, porque cualquier alternancia política exige partidos con representación significativa en toda España.

Ya veremos si el discurso de cada cual al respecto coincide con sus políticas reales. También veremos si en la defensa del ciudadano español, que al final de la legislatura el PSOE retomó a prisa, hay algo más que oportunismo y una retórica vacía de contenido. Como podremos aquilatar la concepción del Estado como garante de la libertad y seguridad constitucional de todos. El tiempo nos los dirá de uno y otro, y pronto.

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