Visto y oído

Antonio Sempere

Elefantes

CUANDO los elefantes sueñan con la música se emite ininterrumpidamente desde el año 1987. Eso quiere decir que en 2011 su alma mater, Carlos Galilea, emprenderá su temporada número 25. Es un caso singular. La sintonía permanece inalterable. Como el tono del presentador.

Sin embargo, como sobre gustos no hay nada escrito, o más bien hay excedente, y en el último número de la revista 'Fotogramas' Ramón Colom Esmatges se permitió afirmar que la actitud del conductor del veterano programa radiofónico es poco menos que desesperante, por cuanto cada vez que presenta uno de los temas musicales lo hace con tal parsimonia que da la impresión de que va a caerse de la silla.

Ni que decir tiene que no estoy en absoluto de acuerdo con Colom. Las señas de identidad de los elefantes están, precisamente, en esa parsimonia. Esa es la garantía y ese el seguro de vida que tenemos sus seguidores. Y puede que sea ese carácter imperturbable el que ha hecho ganar un prestigio sólido a Carlos Galilea, que al margen de modas, y evitando protagonismos, parece que siempre estuvo ahí. En un discretísimo segundo plano.

Cuando tantos cambios se producen, y cuando basta zambullirse en la red para comprobar las agrias historias protagonizadas por aquellos que ya no figuran en el organigrama de esa santa casa, caso de la agria polémica entre Ramón Trecet y Diego Manrique, sólo cabe desear que, manteniéndose al margen, Carlos Galilea aguante. Con su música elegante, delicada, estimulante. Con su sintonía de siempre. Con ese tono sereno. En palabras de Colom, como si se fuese a caer de la silla. Pero férreo y seguro. Sin moverse un ápice de sus postulados iniciales.

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