Visto y oído

Antonio / Sempere

Elementos

REDES volvió a reivindicar la educación creativa, y como pueden suponer, la cita fue un festín. Eduard Punset no se cansaba de repetirlo. De lo que se trata, para ser feliz, es de encontrar tu elemento: descubrir cuál es tu vocación, para qué estás bien dotado, con qué disfrutas, con que te apasionas. A partir de ahí, los padres y los docentes no debieran poner ningún tipo de barreras. Todo lo contrario: sólo facilitando el desarrollo de esa pasión el niño o el adolescente sacarán lo mejor de sí.

De lo que se trata, al final, es de lograr que de adultos no tengan que hacer distingos entre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. Para ilustrar este modus vivendi vimos los casos de una científica entregada, de un panadero que descubría y disfrutaba día a día con los secretos del obrador. Y de los surfistas, que dibujan la perfecta metáfora acerca de la cuestión. Encuentran su elemento, el agua; gozan de su pasión, corren un riesgo a la hora de dominar las olas, y aunque muchas veces caigan, vuelven a intentarlo hasta el virtuosismo.

Hace más de diez años titulé una columna El misterio de Malasaña, aludiendo a la confluencia de talentos entre los moradores de un piso compartido en ese barrio madrileño por un tal Alejandro, un tal Mateo y un tal Carlos, de los que cabía esperar lo mejor. De Alejandro Amenábar no hace falta que diga nada. Mateo Gil inaugura este fin de semana el Festival de Las Palmas a lo grande con su western Blackthorn. Y Carlos Montero, que completa el terceto (creador, entre otras, de la serie Física o química) presentó en Málaga su primer corto como director, Dinero fácil, que ha clavado. Ellos encontraron su elemento muy pronto. ¿A qué esperamos para intentarlo?

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