Tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Elogio de la imbecilidad

NO es difícil imaginarlo en una situación muy distinta a la del triunfador. Tampoco es probable que a sus 71 años, con los blindajes que le protegen del conflicto de intereses público-privados, vaya a abandonar la pomada. Son las ventajas de Italia. Nacido en otro país, su estilo le habría impedido alcanzar un cargo de representación política y, más aún, la jefatura de un Gobierno por tercera vez... Italia no se entiende y su contumacia provoca un divorcio entre las naciones del sur de Europa. Hace años, nos mirábamos en Italia como meta… Hoy, empezamos a verla por el retrovisor y no es difícil que la encontremos más alejada dentro de cuatro años, gracias al Gobierno "rosa" de Zapatero. Ni con todos los demonios familiares conjurados al tiempo -nacionalismos recurrentes, fundamentalismos eclesiales y torquemadas irredentos- podemos medirnos con ese espíritu de cosa nostra que los aprendices locales intentaron copiar en el asalto a las administraciones públicas de las poblaciones costeras. ¡Dónde vamos a parar!

Hace un siglo, en Por tierras de Portugal y España, Unamuno escribía: "Portugal es un país triste, y lo es hasta cuando sonríe". De Italia podría decirse que es un país cómico hasta cuando se pone serio, dividido hoy entre el aplauso fácil y la vergüenza. Son muchos los desconciertos bajo los focos del gran plató de Berlusconi: intelectuales en exilio interior, periodistas negados -estaríamos mejor sin periódicos, afirma el amo de las televisiones-, mujeres ridiculizadas por un machismo recalcitrante, rivales políticos reducidos al espantajo de "comunistas", emigrantes en el punto de mira…

Durante el anterior mandato del empresario milanés, el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre las amenazas a la libertad de expresión en Italia, con "reiteradas injerencias, presiones y censuras gubernamentales" en los medios. El duopolio televisivo RAI-Mediaset acapara el 90%de la audiencia y el 96,8% de la publicidad. El acuerdo parlamentario, de abril de 2004, pedía a la Comisión una directiva que evitase en Europa que políticos o candidatos a políticos tuviesen "intereses comerciales importantes en los medios de comunicación". Pero Berlusconi ha dado un nuevo "golpe de Estado mediático", en expresión de Virilio.

Tal vez, como tantos viernes a estas horas, seamos despiadados en la crítica y no sepamos ver más allá de nuestras miserias intelectuales. Pino Aprile escribe, en su Elogio dell'imbecille, que la gente inteligente creó el mundo para que los imbéciles disfrutasen de él. El punto final de la evolución sería, según esta sátira, la muerte de la inteligencia, algo que ya ensalzó Millán Astray con vehemencia ante el recordado Unamuno. ¿Será que Berlusconi escribe el omega de la especie…?

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios