La ventana

Luis Carlos Peris

Emasesa, en el noble ejercicio de samaritana

COMO insólita obra de misericordia insólita en el centro de la ola de laicismo que nos invade, la de dar de beber al sediento se incorpora de forma institucional al ritual de formas y de gestos de nuestra Semana Santa. Como en las pruebas ciclistas habrá puntos de avituallamiento camino de la Carrera Oficial. Idea especialmente diseñada para las hermandades de largo recorrido, que cada año son más, y con vistas a que el camino a la S.I.C. no parezca una etapa de la extinta París-Dakar, Emasesa ha adoptado una postura claramente samaritana y va a darle de beber al sediento, en este caso al nazareno que viene desde donde el viento da la vuelta hasta el centro. Esperemos que, tal como va abriéndose el abanico de cofradías y alargándose el radio de nuestra gran celebración, la próxima no sea la de dar posada al peregrino, algo en lo que Emvisesa tendría mucho que decir y, por supuesto, que hacer.

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