Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Empeñados en quedarse sin clientela

El rosario de sofocones que recibe el bético es difícilmente soportable por muy fiel que se sea

Pocas veces, muy pocas, ha podido verse en fútbol lo que el Betis ofrece a diario. Lo que ofrece en el aspecto más negativo que pueda darse, que hay que ver los esfuerzos que se hace desde la yerba a fin de desertizar la grada. Lo último sucedió el viernes junto a Barcelona y con los asientos ocupados en enorme número por béticos de la Novena que no cejan en su entusiasmo. ¿Cuánto durará ese fervor incondicional por las trece barras?

Está bien que para ser bético no sea necesario atesorar títulos, pero es que el rosario de sofocones que recibe desde la yerba sólo puede soportarse bajo una fidelidad rayana en el masoquismo. Lo de antier noche junto a Barcelona fue ya el colmo, el enésimo bombón que al bético le quitan de los labios en un solo parpadeo. Ir ganando en el minuto 87 y perder es un demérito con carácter de exclusividad para este Betis que anda reencontrándose a pesar del equipo.

Hay iniciados en cuestiones intestinas del club que dicen que la falta de compromiso que se ve en los futbolistas tiene su génesis en el número de presidentes que han conocido desde que se desahució a Lopera. Quizás no vayan descaminados, pero también podía pedírseles que mirasen a la grada y no a los despachos. Despachos por cierto que me consta laboran a diario con la mejor voluntad, pero si las faenas se quedan sólo en voluntariosas se corre el peligro de quedarse solos.

El voluntarismo ha de trufarse con el acierto para ser admisible y no cabe duda de que los aciertos brillan por su ausencia en ese hermoso invento llamado Real Betis Balompié. Los futbolistas aciertan poco y el entrenador, rara vez, quizás nunca. Cómo empeoró Víctor al equipo con los cambios fue la repetición de lo ocurrido ya demasiadas veces y, claro, así no sólo deja de alcanzarse el objetivo, sino que vamos a ver si no te alcanza uno de los tres que cierran el drama, a ver.

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