MIKI y Duarte bordaron en su viñeta de ayer, como suelen, el retrato humorístico de la actualidad: Zapatero consigue, a duras penas y con gran esfuerzo, pronunciar la palabra "crisis" , que le sacaron con fórceps la otra noche en Antena 3, después de meses de obstinado rechazo, y a las pocas horas de lograrlo los expertos dejan de hablar de crisis y definen la situación económica con un vocablo más temible aún: recesión. Y Zapatero empieza a ensayar dificultosamente la nueva palabra maldita. Por ahora va por el "rec, rec...".

¿Cuánto tiempo tardará esta vez el presidente del Gobierno en admitir que vamos hacia una auténtica recesión -técnicamente, dos trimestres consecutivos con decrecimiento de la producción nacional, como le pasa ya a Dinamarca- después de que su ministro de Industria y hombre de confianza, Miguel Sebastián, haya admitido que "casi" estamos inmersos en ella? También el vicepresidente Solbes, el responsable económico que más previsiones de crecimiento ha formulado y que más pronto ha tenido que cambiarlas, habla ya de que estamos rozando el larguero de la recesión, sin aclarar si rozamos el larguero por fuera o por dentro de la portería, que es detalle no poco importante.

También ensaya el citado Sebastián, en este caso un nuevo plan de ahorro energético. Hace menos de siete meses, en enero, entró en vigor un Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética para toda la legislatura, pero la factura disparada del petróleo obliga a preparar otro para gastar en energía cinco mil millones de euros menos en dos años y, de paso, recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, que no en vano la lucha contra el cambio climático es uno de los objetivos estratégicos más manoseados, y menos cumplidos, del equipo gobernante.

El nuevo plan, el requeteplan de Sebastián, anuncia un ahorro del 10% en las importaciones de petróleo. Cómo se va a hacer, de eso no se dice nada. El antiguo contemplaba la adopción de más de cincuenta medidas tendentes a disminuir el consumo de energía, desde la menor iluminación de espacios públicos a los incentivos para cambiar los electrodomésticos derrochones y de la renovación de vehículos al control de los aparatos de aire acondicionado en los edificios oficiales. Sobre el nuevo no dijo nada el ministro, salvo que hay que fomentar los coches eléctricos, pero se hace difícil imaginar que pueda haber otras medidas novedosas. Si las hubiera, se sabrían ya.

No sé qué sentido tiene fijar el objetivo del 10% menos en consumo de energía sin explicar cómo se hará. Bueno, lo puedo intuir: se trata de aparentar. De ensayar. Como hará Zapatero con la rec...esión.

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