Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Enseñanzas de un frío análisis

Aragonés ha preferido un discurso a la contra para impermeabilizar el vestuario ante la euforia desatada

BIEN, muy práctico Aragonés en su intento de abortar cualquier brote de euforia en su vestuario. No impedirá que esa euforia que se ha desatado en la afición vaya en aumento, claro que no, pero sí hace estupendamente al analizar con frialdad cuáles fueron los senderos por donde España llegó a su triunfo del martes. Es el análisis de un viejo lobo de mar, de un hombre que podrá caer bien o no, pero al que nadie puede discutirle el magisterio adquirido a través de treintaitantos años de banquillo y casi veinte de futbolista de elite. Más de medio siglo da para que el hombre sea escuchado y, más que nada, seguido en sus consejos.

Sin que se le pueda olvidar aquel traspié con Francia en Hannover, Luis desliza cada vez que tiene ocasión que sólo perdió cuatro partidos la España que él dirige. Y hace bien en recordarlo, como hace magníficamente cuando desempolva que su equipo pecó de insolvente en ciertas fases del partido con los rusos. Le da un palito a Sergio para, a continuación, ofrecerle el terrón de azúcar que significa valorar la influencia del camero en el grupo y, una vez más, apela a la botella, que él contempla por la mitad, ni medio llena ni medio vacía, sino todo lo contrario, que ni cuando pierde se hunde ni cuando gana se viene arriba. Luis en estado puro, como debe ser.

En estado puro y sin meterse gratuitamente en charcos aunque ya haya bordeado uno, el del palito público a Fernando Torres por su desplante en la sustitución. Luis, al que gusta de llevar la contraria al personal, ha optado por la frialdad del análisis que pueda sonar a jarro de agua fría sobre una euforia que ha de intentar por todos los medios que no le llegue a su tropa. Impermeabilizar el vestuario es lo que ha pretendido aunque sea complicado que eso llegue a buen puerto. Curtido en batallas de todo tipo, Luis sabe a la perfección que las maduras suelen dar paso a las más duras y sin duda deja para entonces un análisis más paternalista, de menos rigor quizá.

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