BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

Espanto

UN segundo de silencio, por favor. Baje la radio, señora. Gracias, ahora escuchen esta canción: "Ámame con la luz encendida / no quiero hacerlo como a escondidas / te amo tal y como te hizo dios". Y ahora esta otra: "Viste como quieras, toma Coca Cola, / vuela por Iberia a Nueva York. / Fúmate un Malboro, tómate un Martini, / viste Cimarrón". Y esta otra y acabo para no aburrir: "Por favor señor doctor / sáqueme de este apuro / de lo contrario me veo / haciendo costura y punto. / Vienen a mí las mujeres / como moscas a la miel / y debo apartarme de ellas / para no hacer mal papel. / A mi las mujeres, ni fu ni fa". Gracias por su atención. A ver ¿qué relación hay entre el trino primordial de Camilo Sesto y sus susurros amatorios, los barruntos supersónicos de José Luis Perales y las lucubraciones eróticas de Peret? No, no fueron canciones de verano ni de invierno. Fueron, por increíble que parezca, algunos de los temas censurados por la dictadura militar argentina bajo pena de arresto o desaparición. Su canturreo, y no digamos su ejecución pública, se consideraba una manifestación de desapego hacia los valores morales y patrióticos que representaban los criminales que llenaron de sangre aquel país. A partir de ahora, no podré escuchar la alusión al Malboro y al Martini de Perales sin que me suba un reflujo de espanto.

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