Fragmentos

Juan / Ruesga

El Espectáculo Flamenco

YA está aquí la Bienal de Flamenco. A partir del próximo miércoles comienza la gran muestra del flamenco que llenará nuestra ciudad. Y si hay una realidad palpable, es el hecho de que cada vez con más fuerza y claridad, el flamenco se desarrolla en los escenarios teatrales. A lo largo de las pasadas ediciones de la Bienal, el flamenco ha mostrado su evolución y nuevas orientaciones, por medio de espectáculos tanto de baile como de cante y toque. Y en gran medida la propia Bienal y sus escenarios, han servido de plataforma a los creadores flamencos para estimular la evolución permanente de nuestro arte.

Como otras manifestaciones artísticas genuinas, el flamenco se mueve entre el ritual y el espectáculo. Los espacios del flamenco se producen a partir de la fiesta y de sus primeras formas. La reunión acoge, recibe a los presentes. No existe una clara jerarquía, todos son participantes. Sólo se distingue al que baila, que ocupa el centro. Es el lugar de la danza, primera forma del arte. Y es el resultado de la necesidad de exteriorizar los sentimientos, que se transforman en arte y reflejan una emoción colectiva. Surge el círculo, el corro, la envolvente. Y es la manifestación más pura de la síntesis mística de la rueda que baila. Es un espacio cabal, geométrico, justo, exacto, medido, preciso, perfecto y total.

El cambio fundamental se produce cuando se rompe ese círculo esencial y aparecen dos grupos: los flamencos y los espectadores. A partir de ese momento, ya sea un cuarto, un patio, una venta, un café cantante, o el escenario de un teatro, la cuestión es básicamente la misma: hay una relación marcada y establecida entre los flamencos y los espectadores, que espacialmente se refleja en la posición y forma del "circulo flamenco", y la disposición de los espectadores con respecto al mismo.

Las próximas semanas tenemos en Sevilla a gran parte de los mejores creadores e intérpretes de flamenco del momento presente. Y muchos de ellos han dado el gran paso que los convierte en creadores actuales. Están comprometidos con su arte y con el tiempo que les ha tocado vivir. No cuentan el flamenco a través de su vida, sino su vida a través del flamenco. Con la capacidad de anticipar el futuro que han tenido siempre los artistas. Y se expresan en flamenco. Y cuando ponen un espectáculo en el escenario, vemos un espectáculo flamenco que se desarrolla según las reglas de todos los espectáculos escénicos actuales. A saber. No hay cánones estéticos que definan lo que es mostrable en un escenario y lo que no. Cada vez es más difícil fijar los límites de la escena, decir dónde comienza y dónde se detiene. El arco de proscenio, más que una frontera, es un plano de simetría que organiza un espacio global en el que se encuentran los espectadores y el espectáculo. El rigor y la creatividad marcan la evolución artística y formal del espectáculo flamenco de manera que la experiencia única, próxima al ritual, aparezca en el escenario. En las próximas semanas, aquí, en Sevilla, podemos disfrutar de esas experiencias únicas.

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