tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Espectáculo

LAS tensiones que han trascendido de los congresillos del PSOE, edulcoradas con el agua bendita del aquí no pasa nada, podrían estar anticipando el tono del congreso federal. Se escenifica una pugna que sitúa el foco en la elección del líder, y no en la superación de los desgarros sufridos tras el fracaso de noviembre, que todos convinieron en relacionar con una crisis de propuestas. Se promete, y no se aborda, el debate sobre las preocupaciones que sangran a la sociedad, en coherencia con la marca ideológica del socialismo democrático. Y, además, se precipita una solución que no es tan urgente. ¿Alguien cree seriamente que el líder que salga del Congreso va a durar hasta las elecciones de 2015?

Si se trata de echar un capote a José Antonio Griñán, traer el reñidero nacional a Andalucía no le beneficia. Vamos a oír una y otra vez "todos con Griñán", pero no se trata de eso. Este no es el tiempo de las adhesiones inquebrantables… La gente quiere ver brotes verdes, de los que cuajan y crean esperanzas, y dar sentido a una oposición constructiva, con vocación de mayoría social.

Quienes se rasgan las vestiduras con el espectáculo y se asombran con la mediocridad reinante en los congresillos, ¿esperaban algo mejor? Es difícil aguardar milagros de una estructura autoesterilizada, anegada por pandillas de poder minifundistas y caprichosas, donde ser del aparato o crítico sólo es una cuestión de posición en el mapa del poder, y no del alcance de la reflexión y las propuestas.

Este PSOE necesita muchos ejercicios espirituales. Es preocupante ver a los que acreditaron su incapacidad queriendo conducir una nave cuyo motor pasaron de vueltas. Curiosa la insistencia de unos y otros en tres o cuatro ideas genéricas -debate, regeneración, autocrítica, democracia interna...-, porque no pasan del enunciado. ¿A qué ideas se refieren? ¿A qué debate y autocrítica? La autocrítica consiste en reconocer los errores, el desgaste, las malas prácticas políticas, el déficit democrático. La autocrítica está reñida con la autocomplacencia y el recurso a la épica del Alcoyano.

Cuando los errores se suceden, descubrimos la lógica recesiva de las estructuras en crisis. El mensaje del pensamiento creativo, renovador y esperanzado no es compatible con una estrategia que se limita a dirimir las cuestiones del liderazgo. Con estos mimbres, es ingenuo pensar en regeneración alguna.

Las opiniones crudas, como ésta que aquí concluye, pueden ser calificadas de extemporáneas y exageradas. Pero, si alguien piensa así, que pregunte en la calle y convendrá que, en realidad, están hechas con sordina.

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