La tribuna económica

Rogelio / Velasco

Esperando a lady Merkel

ESTA semana, Angela Merkel visitará España para reunirse junto a varios de sus ministros con el Gobierno. Coincidiendo con este viaje, han aparecido en los medios noticias acerca de la escasez de mano de obra cualificada en Alemania y de las posibilidades que los jóvenes españoles con buena formación podrían encontrar en aquel país.

En particular, se ha hecho referencia a ofertas para ingenieros y arquitectos de los que, se ha comentado, hay escasez en Alemania. Aunque ambas de carácter técnico, las labores profesionales de ambos titulados son muy diferentes, excepto algunos solapamientos de los ingenieros dedicados a obra civil con los arquitectos.

Algunos datos pueden ilustrar la coincidencia entre oferta y demanda para esas profesiones en ambos países. Con información referida a junio del pasado año, en España hay unos 53.000 arquitectos colegiados. Con relación a la población, significa que hay 1,12 arquitectos por cada 10.000 habitantes, con provincias que superan ampliamente esa cifra. En Madrid llega hasta 1,8, en Sevilla 1,5. Sorprende que Málaga sólo alcance 0,9 arquitectos por 10.000 habitantes.

En Alemania es mucho menor la relación, no alcanzando el nivel de 0,6. En principio, pues, parecería que hay un gran déficit de arquitectos. Sin embargo, el peso de la construcción (civil y vivienda) en España alcanzó en 2008 el 18% del PIB, el doble que en Alemania, por lo que en términos relativos y cuando en España se estabilice la situación del sector, el empleo efectivo de estos profesionales no mostrará unas diferencias tan elevadas. Las posibilidades de empleo en Alemania, por tanto, no parecen tan claras.

Más difícil resulta la comparación entre ingenieros. En España hay unos 65.000 ingenieros superiores, pero éstos comprenden ramas tan distintas como la aeronáutica, la naval o la agraria. Hasta hace sólo dos años, España padecía, globalmente, de escasez de ingenieros, especialmente en el área industrial, porque a la caída del número de alumnos matriculados se unían los bajos sueldos en comparación con las ofertas que recibían de países europeos y la gran expansión económica.

Desde 2003 hasta 2009, el número de matriculados en escuelas de ingeniería se ha reducido en un 23% y en algunas especialidades (especialmente telecomunicaciones e informática) esa cifra es aún más baja. Es posible que, aún con esa reducción, la profundidad de la crisis esté generando un notable desempleo entre estos profesionales, especialmente la ingeniería civil e industrial. Esto unido a los mayores salarios fuera de España, representa un fuerte incentivo para que se marchen fuera.

En Alemania se jubilan cada año unos 50.000 ingenieros, casi los mismos que se licencian, pero no todos ejercen como tales, lo que ha provocado un déficit actual que se estima por encima de los 40.000. Claramente, hay oportunidades para los profesionales españoles.

Lo que resulta penoso, es que profesionales bien cualificados para trabajar en los sectores industriales tengan que marcharse fuera porque no hay demanda suficiente desde las empresas españolas.

Hace 50 años emigramos a Alemania para sudar. Hoy volvemos a hacer lo mismo para pensar.

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