La ciudad y los días

carlos / colón

Esperando la orden

VA Monedero y dice: "Os digo algo: en nuestras filas van muchos jueces, van guardias civiles porque están esperando un Gobierno que les dé la orden de detener a toda esta cuerda de corruptos. Es lo que está esperando buena parte de la judicatura y de la Guardia Civil que está con nosotros". Se acabó con la separación de poderes. Fiscales y jueces a las órdenes del Gobierno. En cualquier país democrático esta afirmación saldría cara en credibilidad democrática y en votos. En el nuestro, que por lo visto sigue teniendo un trasfondo autoritario y chulesco, los da. Parece asombroso, pero así es: estas barbaridades dan votos. Aunque desde la Asociación Profesional de la Magistratura se haya dicho que "va contra el Estado de Derecho"; desde Jueces para la Democracia, que "desconoce la separación de poderes y los principios básicos del Estado de Derecho"; o desde Unión Progresista de Fiscales, que "sería gracioso si no fuera porque hay una expectativa de Gobierno". ¿A quién le importa, hoy, la racionalidad constitucional? Y si a alguien le importa se traga que desde el mismo Podemos se diga que estas palabras deben entenderse en el contexto de un mitin y que el partido respeta la separación de poderes.

Vamos a ver, ¿está en la naturaleza de un mitin que el orador pierda la razón y desbarre? ¿Está autorizada la mentira como estrategia? ¿O quienes mienten son quienes desmienten al majareta o mentiroso orador del mitin? Parece que miente el segundo, el que desmiente, porque en el documento que Podemos elaboró para jugar al pacto con Sánchez se aludía a un posible control político de la justicia. Ya decían, antes de vestir la mona con las sedas socialdemócratas, que eran leninistas. Y se comprende que asesoraran a precio de oro al señor Chávez, que tan poca simpatía sentía por la separación de poderes. Como se comprende que este mismo señor Monedero pronunciara esta frase histórica: "Cuando no sepamos qué hacer, preguntémonos: ¿qué haría el presidente Chávez? Cuando no sepamos qué pensar, preguntémonos: ¿qué pensaría de esto el presidente Chávez?". Frase que tiene siniestros antecedentes en la Europa de los años 30. Todo el mundo -¡estamos en la era de las redes y Youtube!- conoce estas y otras declaraciones de Monedero o de Iglesias. Lo preocupante es que, como sucede con el anuncio del fin de la separación de poderes, a la mayoría le da igual y muchos las aplauden.

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