Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Esperanzas

ROJO esperanza. La presidenta madrileña fue a 59 segundos a paladear el centrifugado de su ego y se presentó con sus galas más estridentes. Sus altas dosis de protagonismo fueron colmadas en una encerrona con tintes de espectáculo preparada entre la cadena pública y la disidente (pero poquito). Allá se marcharon unos periodistas correosos, para morder el mismo hueso que la ex ministra se empeñaba en no roer. Todos se quedaron con las ganas de hincar el diente y la intervención concluyó en un juego de suposiciones ¿Alzará Espe el puñal como Bruto? ¿Se convertirá el PP en un remedo de La familia Mata? Si no es así, tiene toda la pinta.

Hasta la presentadora, Ana Pastor, azuzaba a la invitada. La presidenta (autonómica) pedía un "debate ideológico en profundidad" para su partido y los contertulios pedían titulares, tuétano y bronca. "Votaré a Rajoy en el Congreso", fue la propuesta aceptada a desgana de Enric Sopena, en su línea de arrogancia cerril a todo lo que huela a PP. Por cierto, lo del sectarismo guerrista de Sopena cuando fue director de Informativos de TVE, allá por la primera etapa del felipismo, dejaba al denostado Urdaci en manipulador alevín. Esperanza aclaró que esa confianza a Rajoy "no es inamovible". Nada nuevo. Sí, pero no. ¿En qué quedamos?

El debate se relajó cuando Aguirre abandonó el estudio y las loas fueron unánimes hacia la ministra de Defensa. Peloteo hacia la mujer del ideólogo de 59 segundos (Miguel Barroso), qué curioso. Fue entonces cuando la audiencia, que había acudido a la frustrada merendola, abandonó La 1. Algunos se marcharon con la repetición de Andaluces por el mundo. Acertadísimo recambio de Canal Sur, que por fin ha dado muerte a la necrofilia de Vista pública y la ha sustituido por un programa de la misma productora. A eso se le llama amortizar y compensar.

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