Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Espinoso asunto el de los descartados

PASAN en el fútbol cosas que resultan muy difíciles de digerir. Y una de ellas es la injerencia del sindicato de los futbolistas en los asuntos internos de un club. Hablaba de esto con un reputado catedrático de Derecho y me expresaba su extrañeza por la actitud de la AFE ante la situación de los futbolistas que el Real Betis Balompié considera poco aptos para una andadura liguera que, aunque no del todo placentera, sí discurra sin sobresaltos.

Pero vayamos por partes. La primera es que no debe el club dar una sola ventaja al enemigo y en eso ha de empezar porque no haya un solo atisbo de esclavismo en la cuestión. Esclavismo es hacer trabajar a los no útiles en condiciones sensiblemente peores que los presuntos útiles; esto es, horario y lugar de trabajo. Condiciones idénticas a las de esos presuntos y sin que les falte de nada ni haya nada que pueda mover a asirse a ese clavo tan utilizado como el del agravio comparativo.

Igualmente, la soldada ha de ser la estipulada en contrato por mucho que los méritos acumulados por estos trabajadores no hayan cumplido con las expectativas abiertas a su firma. Dicho lo cual, la empresa, léase Real Betis Balompié, podrá colocar a sus trabajadores en el sitio que menos perjudique a sus intereses y ya se sabe lo que puede desencadenar un vestuario repleto, que de inhabitable pase a obstáculo insalvable para la buena marcha del negocio.

Otros clubes que no son este Betis de compromisos económicos tan ineludibles como el de hacer un equipo que sepa competir se quitan de en medio lo inservible mediante un finiquito generoso. No puede el Betis con ese dispendio, pero alguna medida habrá de tomar para espantar a los moscones de una AFE que no termina de enterarse por dónde va el agua de la patronal y, sobre todo, para que el Betis, por siempre Real Betis Balompié, esté en condiciones de competir.

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