Las dos orillas

José Joaquín León

Estadísticas a la carta

DICEN las malas lenguas que se manipulan las encuestas, que los cocineros del CIS o de las empresas contratadas guisan los datos a gusto del consumidor, para echarle un poco de sal o de pimienta, según convenga. Ferran Adrià va a cerrar El Bulli un tiempo, quizá para meditar, o para aprender nuevas artes, porque la competencia de los cocineros está por las nubes.

El pasado jueves se dio a conocer un estudio de la Sociedad Estatal de Epidemiología, según el cual nuestra vigente ley antitabaco ha evitado 1.500 muertos en España. Esto fue lo que se tituló y lo que se dijo. Después lees las declaraciones y ves que uno de los autores del estudio, Manel Nebot, reconoció que unas 900 muertes se hubieran evitado igualmente sin esta ley, porque la tendencia era descendente. O sea que le ley habría evitado unas 600 muertes, siendo generosos, y teniendo en cuenta que hay unos 50.000 fallecidos al año, no por el humo del tabaco directamente, sino por causas asociadas al tabaquismo. O sea, todo muy aproximado, y sin mucha relación con lo que titularon en algunos medios españoles por no leer antes la noticia completa. La ley antitabaco no ha evitado 1.500 muertos, ni de coña; como mucho 600, según ese estudio.

Y es que 1.500 muertos se manejan en este país según interese. Pero son muchos. Para que se hagan una idea, son casi el doble de los asesinados por ETA desde su fundación hace medio siglo. Yo estoy de acuerdo en que prohíban fumar en todas partes menos en la casa de cada uno, incluso en los bares de Madrid. Al menos mientras no inventen los cigarros y los puros sin humo, pues no parece justo que una persona se trague lo que echan los demás. Pero debemos reconocer que las estadísticas precocinadas para ampliar la ley antitabaco también echan humo.

La cocina de datos estrambóticos ya la tienen experimentada en la Dirección General de Tráfico. Allí los muertos aparecen y desaparecen por centenas. Por ejemplo, dijeron que en 2008 hubo 2.300 muertos en carretera y que eran 500 menos que en 2007. Sin embargo, después resultó que si añadían los fallecidos en cascos urbanos y en el mes siguiente aparecían 700 muertos más, y entonces eran 3.082 en 2008. Ahora han publicado que en 2009 hubo 1.690 muertos en las carreteras, y que es una cifra que no se registraba desde 1964. Pero ahí faltan algunos centenares más de fallecidos, que aparecerán en su momento, cuando no le estropeen tanto las estadísticas al señor Pere Navarro.

Con estos y otros antecedentes seudocientíficos, es para fiarse cuando dicen que el PP le lleva tres puntos de ventaja al PSOE, o a la inversa; y que Zapatero es el líder más valorado. ¿O era?

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