LOS datos definitivos del padrón de habitantes a 1 de enero de 2008, difundidos ahora por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que Sevilla capital no ha logrado alcanzar el objetivo de los 700.000 habitantes y que pese a registrar un incremento demográfico de 614 personas (+ 0,09%), se queda en 699.759. El número de habitantes por municipio es un indicador básico que dice mucho acerca de su grado de dinamismo económico y es el que sirve de referencia al Gobierno a la hora de otorgar las subvenciones estatales y, conforme a la legislación (Ley Orgánica del Régimen Electoral General y Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local), fijar el número de concejales de la corporación municipal. Aunque tras las últimas reformas normativas caer por debajo de los 700.000 habitantes ya no supone la misma pérdida de ingresos que antes, el dato, de no variar a mejor en el futuro, sí supondría la pérdida de dos ediles en el Consistorio, que pasaría de los 33 actuales a 31. Desde finales del siglo XX, la población de Sevilla capital está estabilizada en el entorno de esa cifra redonda de los 700.000 pobladores, que contrasta con el mayor dinamismo de otras grandes capitales españolas, como ha vuelto a reflejarse en este nuevo padrón municipal. Sevilla no sólo crece muy por debajo de la media andaluza y española, sino también menos que el resto de las siete urbes más pobladas salvo Bilbao. Ahora ya está claramente en riesgo de perder el cuarto puesto en el ranking nacional en el plazo de cinco años si Zaragoza (666.129 habitantes ya) mantiene su dinamismo demográfico y Sevilla continúa en el ritmo actual. En cuanto a la provincia en su conjunto, Alicante ya nos ha sobrepasado, por su mayor poder de atracción de inmigrantes y turismo residencial. En el ámbito andaluz, Sevilla es, salvo la negativa excepción de Cádiz, la urbe con menor crecimiento relativo. Aunque la tendencia general es la pérdida de población capitalina en favor de las áreas metropolitanas, este factor no ha limitado el crecimiento de ninguna gran urbe española salvo en los casos de Sevilla y Bilbao, excepciones indicativas de que un menor dinamismo económico acaba al final correspondiéndose con un menor dinamismo demográfico.

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