Visto y oído

Antonio / Sempere

Estéticas

AQUÍ quien no corre vuela. En una pieza promocional del Telediario dedicada a la nueva temporada de magacines pidieron a Anne Igartiburu unas declaraciones a propósito de la andadura de 'Corazón'. A lo que ella, sin ningún tipo de complejos, respondió que sería un programa con ética y estética, muy entretenido y dirigido a públicos muy distintos.

La verdad es que a estas alturas de la película la naturalidad con la que habla Igartiburu es muy convincente. Lleva tantísimo tiempo con una cámara enfrente que el discurso le sale instantáneo. Tan eficaz y coqueto como ella. Así es que el programa 'Corazón' se define con dos palabras, ética y estética. Mirado así, la largura y la anchura de estos términos puede ser infinita.

Tampoco mintió Igartiburu. Le salió del alma. Como si a mí me da por meterme en camisa de once varas y decir que el posado de Aznar en el Casino Militar de Melilla es lo más antiético y antiestético que hemos visto esta semana, este mes, o durante todo el verano. Y es que las palabras son muy sufridas, y allá la percepción de cada cual, si le chirrían o no al oído.

A mí lo de la ética y la estética, aplicado a un género tan sospechoso como el corazón, me produce una sonrisa cómplice. Mejor comprendí a María Avizanda cuando anunció que 'Gente' se tornaría más amable, con un gran protagonismo para las cuestiones relacionadas con el consumo y los consumidores, como ocurría en aquel 'Canto de un duro' de vocación pedagógica. O la inminente incorporación de la reportera veterana, una señora de cincuenta y tantos, como colaboradora de 'España directo'. No es que Anne Igartiburu quisiese ironizar. Es que ella lo siente así.

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