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Diana Vasermanas / Psicóloga

Estrés y factores psicosociales

El tratamiento integral del ST necesita un abordaje biopsicosocial que abarque las alteraciones de la neurotransmisión, las reacciones del entorno ante los tics, y el impacto psicológico de estas respuestas en las personas afectadas.

Tal como demuestran investigaciones realizadas a partir de los años 70, los factores psicosociales relacionados con el estrés no solo contribuyen a la aparición o recrudecimiento de tics y otros síntomas del ST y los trastornos asociados a su espectro: para la mayoría de afectados, la necesidad de reprimir o disimular los tics por la excesiva atención y las actitudes que generan, suele convertirse en su principal fuente de angustia y estrés, formando un círculo vicioso. La importancia de abordar estos factores aumenta ante la inexistencia de medicamentos específicos para el ST y los efectos secundarios de los que se emplean para su tratamiento.

Pero en pleno siglo XXI se sigue pidiendo a niños y adultos diagnosticados de ST que se queden quietos, que no griten, que no molesten con sus tics, ignorando que estas exigencias, además de no ser siempre posibles ni necesarias, inciden negativamente en su salud, en su rendimiento, en su autoestima y en su interacción social.

Muchos afectados por el ST explican que las situaciones estresantes suelen coincidir con la aparición o recrudecimiento de tics. Pero, paradójicamente, la necesidad de reprimir o disimular los tics por la excesiva atención y las actitudes críticas e incluso hostiles que generan, suele convertirse en su principal fuente de angustia y estrés.

Dentro del enfoque multidisciplinar que requiere el ST, la Psicología constituye una alternativa terapéutica eficaz para tratar tanto los síntomas como los factores psicosociales, con el objeto de mejorar la salud y calidad de vida de las personas afectadas y de sus familias.

La familia necesita comprender qué le pasa a la persona afectada por el ST, así como aprender a afrontar de un modo saludable las dificultades que sus síntomas pueden generar en la vida cotidiana y a prevenir los riesgos de aislamiento y de exclusión social.

El conocimiento, el cariño, la perseverancia y la paciencia de la familia son fundamentales para la evolución y el desarrollo armónico del comportamiento y las capacidades de los afectados por el ST, pero también lo son el apoyo y la colaboración de los profesionales de la educación y de la salud que forman parte de su entorno escolar, sanitario y asistencial.

Ayudar a los afectados y sus familias a aumentar y canalizar los apoyos sociales, es uno de los principales objetivos del Programa Vivir y Convivir con el ST, que Astta desarrolla desde el año 2005 con el respaldo de los Programas de Promoción de la Salud de la Conserjería de Salud de la Junta de Andalucía.

Mi experiencia personal y profesional me ha enseñado que el desconocimiento puede aumentar las dificultades para comprender el ST, pero no puede ser una excusa para excluir o desatender a quienes lo padecen. Afortunadamente existen otros modos de actuación basados en la aceptación de la diversidad, en el respeto y en la empatía, esa maravillosa capacidad que nos permite superar las dificultades gracias al apoyo mutuo y la solidaridad.

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