Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La Eurocopa se convierte en Tourmalet

ESTABA eterminantemente prohibido perder con Croacia, la idea era vivaquear en la parte del cuadro aparentemente más mollar, pero fútbol es fútbol. Un gol al borde del descanso y otro cuando España defendía el empate conservando la pelota chafaron los propósitos españoles. Ahora, a vérnosla el lunes en París con Italia. Nada que ver para lo que se presumía tras los recitales de los dos partidos anteriores, penalti errado incluido.

Todo empezó con las dudas que suelen provocar esos pecadillos de suficiencia a que tan proclives son Ramos y la compaña. Pero duró sólo seis minutos, el tiempo que tardó en aflorar el fútbol por las botas de los genios bajitos. Y ya con el gol a favor, el recital tomó tintes apoteósicos aun cuando la confirmación de que Croacia no es un cualquiera era incuestionable. Tanto que a un minuto de la campana intermedia llegaba un empate que no parecía nada inmerecido.

Tras el descanso, superioridad manifiesta de Croacia, como si la sombra de aquel gol de Van Persie sobre la misma campana en el Mundial hubiese hecho metástasis hasta extenderse a esta Eurocopa. Parecía que España jugaba en inferioridad numérica cuando lo que aparecía era una inferioridad física manifiesta. Y cuando se optó por defender el resultado mediante la vieja conseja de hacerlo con el balón, una contra de libro permitió que Croacia le diese la vuelta a la tortilla.

Y ahora, ¿qué? Pues ahora, una película distinta, pero sin que esté perdido absolutamente nada. Italia nos espera el lunes en la tarde parisiense y nada nos garantiza que Alemania y Francia también se muestren como piedras en nuestro camino. Son indudables dificultades inesperadas, pero en esta Eurocopa en que sólo España parecía superior a los demás se reafirma la idea de que cualquiera hace un reloj y como Croacia no es un cualquiera, pues Tourmalet habemus.

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