PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Exhorto a los placeros de la Encarnación

DILECTOS embajadores del jarrete sabroso, el rape fresco, la recova ordenada, la fruta de bodegón, el tomate palaciego y el perejil a mano: Hoy venderéis por vez primera vuestras fragancias de la tierra y del mar en un mercado digno. La calidad de los productos estaba muy afeada porque 37 años de provisionalidad habían convertido en covacha lo que debe relucir como el menú nuestro de cada día. En la Ciudad de las Apuestas Equivocadas, que presume de tapear bien en cuchitriles muy poco higiénicos, habéis comprobado en vuestras carnes que la alimentación no es una prioridad política, ni los mercados una seña de identidad,como sí lo es en la Europa que carece de la potencia agroalimentaria consustancial a nuestro paisaje.

Comparto vuestra dicha de estreno. Me toca enfriar la euforia con la que os envelven en estraza preelectoral. Monteseirín deja en mal lugar a sus antecesores, inaugurando el mercado que no supieron construir. Pero a qué precio lo paga el común de los sevillanos que no os comprará los avíos del puchero, multiplicándose por diez el presupuesto y acumulando aún más años de retraso. Vosotros, placeros de la Encarnación, habéis sido utilizados como coartada para un disparate urbanístico falaz, carísimo e ineficaz. Y sabéis mejor que nadie cómo el mercado ha sido condenado políticamente a extinguirse para convertirlo en un centro comercial tipo Nervión Plaza bis.

Comprendo que vuestra natural preocupación sea hacer caja y jubilaros lo mejor posible. Es lo que desea la constructora Sacyr, que tiene los derechos de explotación de vuestros puestos. Que renunciéis pronto a tantos madrugones y que vuestras familias no continúen la tradición de buscarse las habichuelas de esa guisa. Os ruego que penséis también en el futuro de la ciudad, porque la ciudad somos todos, y, aunque os hayan quitado el mango de la sartén, se lo pongáis difícil a quienes les sobra la carga y descarga de merluzas y sandías. Sacad el orgullo que lleváis dentro y poneros al día en técnicas de márketing; bajad los precios para aumentar vuestra clientela y competir mejor con los supermercados; sed pioneros en el uso de las redes sociales para pregonar cada mañana vuestras ofertas y cada mediodía gangas de última hora. Cread en Facebook un club de amigos y tuitear a qué sabe la hortaliza temprana.

Sé que os pido mucho tras 37 años de errores y engaños, pero plantearos el reto de ser un mercado tan ejemplar que la actividad de abastos os sobreviva y perdure en el corazón de Sevilla.

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