Visto y oído

Experiencia

EL debate Solbes-Pizarro fue una riña entre profesores de Estadística, una pelea a garrotazos aritméticos, con relojes casio como testigos. El socialista, pese a tener un párpado apagado, salió victorioso de un encuentro que se le presentaba cuesta arriba. Los años en primera línea política son siempre un grado.

El debate de Antena 3 del jueves pareció un impávido aperitivo del debate de Champions de mañana. La Academia de Televisión deberá también demostrar que la experiencia es un grado para hacer un programa que no desagrade a nadie. Para hacer un producto tan neutral, tan calculado, que peligra que sea insípido, con tanta ambientación fría y árbitros con cronómetro. La sorpresa sólo puede partir de los dos paladines: cuál puede ser el que desbarre para provecho del otro.

El presidente de la Academia, Manuel Campo Vidal, ha sido premiado con la moderación (del programa) a través del consenso, al igual que la semiexiliada Olga Viza, para el segundo debate. Se defiende que la conducción de rostros en activo contribuía a que el espectador relacionara el evento con una determinada cadena, perdiendo así el carácter neutral. Pero no hubiera sido mala idea de la moderación de una pareja, para contentar así a los distintos canales. Por ejemplo, en el programa "de ida", Matías Prats y Cristina Villanueva; y en el "de vuelta", Ana Blanco e Iñaki Gabilondo.

El trabajo de relanzamiento de la Academia a cargo de Campo Vidal y su directiva le ha traído el regalo, no sabemos aún si envenenado o no, de los debates electorales. El acontecimiento pone en valor al propio medio y a quienes pueden aportar su experiencia de años. Y aunque sólo fuera porque está tan atareado que así no tiene por qué hacer el lacónico Generación XXI en Canal Sur, merece la pena estos ímprobos esfuerzos académicos de Campo Vidal.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios