La ventana

Luis Carlos Peris

Explosión de vida en víspera de vísperas

ABREVADEROS y pesebres abarrotados, el no hay billetes en cada barra, cada recepcionista con la libreta pidiendo recambio y las calles del centro de la ciudad como riadas de gentes que van y vienen camino de no se sabe dónde. Víspera de vísperas, días de mucho y como si el personal hubiese decidido pegarle media verónica al negro zaino de la crisis. Primer domingo de enero, amenaza de lluvia que va haciéndose realidad según avanzan las manecillas del reloj del tiempo, pero incapaz de ponerle riendas a un personal desbocado por las ganas de vivir. Explosión de vida y barahúnda de sentidos, que no hay mal que cien años dure y, por supuesto, cuerpo que lo resista. Observaba uno cómo Tetuán y Velázquez tenían aspecto de Domingo de Ramos y se resistía a comprender cómo, a veces, sólo a veces, las cosas son como quiere el hombre que sean y no como en realidad son. La vida, en suma.

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