PATIO DE BUTACAS

José Joaquín León

Exportación del chirigotero sevillano

UNA de las curiosidades de la primera fase del concurso del Teatro Falla ha sido que las dos chirigotas que más han gustado son de Cádiz, pero tienen autores de Sevilla. Mejó no salgo, la chirigota de Antonio Pedro Serrano El Canijo, ya ha ganado primeros premios. El año pasado sin ir más lejos, con Ricas y maduras. La receta de este chirigotero sevillano emigrado a Cádiz para el Carnaval es clara: tipos espectaculares y un repertorio contundente en los pasodobles (pasando el límite de lo admisible en el que cantó contra Fraga), y muy en la línea de lo que representan en los cuplés y popurrís.

La chirigota que más rivaliza con ellos, según lo visto en la fase preliminar, sería Los puretas del Caribe. El autor de las letras es otro sevillano, Lolo Álvarez Seda, formado en agrupaciones de Sevilla, pero que luego contribuyó a los éxitos de la chirigota gaditana de Kike Remolino. Este año ha resucitado a un grupo de los de toda la vida, el que comanda El Lobe, que andaba muy necesitado de un buen autor. Es posible que entre estos dos autores sevillanos y Viva la Pepi, la chirigota de El Selu, esté el primer premio de este año, a no ser que en los cuartos y las semifinales irrumpan con fuerza otras agrupaciones, como la de Vera Luque o Kike Remolino, que han estado a un nivel inferior.

¿Por qué en Sevilla salen chirigoteros y no hay un comparsista de categoría? Es un enigma. En los coros está el precedente excepcional de Antonio Burgos, cuando escribió repertorios para La Viña, a finales de los 80 y principios de los 90. Después el chirigoterismo sevillano ha ido a mejor, hasta el punto de tener una chirigota como la de Los niños cantores, que quedó tercera en 2011, y exportar a Cádiz a sus mejores autores.

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