el periscopio

León Lasa

Extravagancias suizas

RECIENTEMENTE una noticia ha salido en distintos medios contada casi de manera anecdótica: los suizos -ese pueblo tan raro- han resuelto en un reciente referéndum no ampliar a seis semanas las vacaciones anuales y, por el contrario, mantenerlas en cuatro. Para determinadas mentalidades esa decisión sólo se puede explicar pensando que estos amigos del chocolate y los relojes están como verdaderas cabras. ¿Por qué trabajar más si se puede trabajar menos? Un periódico español de tirada nacional señalaba que "la negativa no esconde un gesto de solidaridad con los vecinos europeos sometidos a ajustes y reformas laborales no deseadas, sino más bien el miedo a acabar como ellos". O una versión moderna del cuento de la cigarra y la hormiga. Bien es verdad que los helvéticos tienen un tasa de desempleo que apenas supera el 4% y que su productividad ha aumentado un 20% en los últimos 15 años. Algo quizá deberíamos aprender de estos tipos tan peculiares, aunque les falte esa alegría, ese gracejo y ese donaire tan propio de otras latitudes. ¿Merece la pena trabajar más y mejor para mantener una sociedad modélica en sus parámetros económicos, medioambientales y sociales? Ellos han decidido que sí y por una mayoría amplia que roza el 70% han apostado por el futuro.

No sé si Juan Roig, el presidente de Mercadona, estaba pensando en los suizos -o en los chinos, como ha sido criticado- al realizar sus declaraciones anuales hace unos días, pero éstas han levantado, por la crudeza de las mismas, ampollas en varios sectores. Vaya por delante que Mercadona, donde compro la fruta y los yogures con bífidos activos que me llevarán a los 120 años en plena forma, según anuncian, ha aumentado en el último ejercicio sus resultados un 19%, creando 6.500 nuevos empleos y dando trabajo a más de 70.000 personas. Algo sabrá de números este hombre que dice cosas como estas: "Hay que tomar medidas para incrementar la productividad aunque sean impopulares y molestas". "El nivel de vida y la productividad se van a equiparar. Hoy tenemos el nivel de vida más arriba que la productividad". "Los españoles tiramos a la basura al año 18.000 millones de euros en absentismo, de personas que no van a trabajar pudiendo ir, eso es más del 1.5% del PIB que tiramos por la alcantarilla". Parece claro, según Juan Roig y otros malvados como él, que no es fácil -aunque algún anuncio de cerveza lo haya insinuado- pretender tener las comodidades y seguridades de los seriotes del norte, pero vivir la vida con la laxitud del sur. Cuestión, como en tantas otras cosas, de elegir qué kit se quiere.

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