Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

'FF'

LO parapsicológico, lo absudarmente mágico, lo irracional, domina el argumento de una buena porción de series norteamericanas del nuevo siglo, conviviendo con otras de realismo crudo y sincero. Las series a lo jarrypoter trascendental, con Perdidos y el bluff de Héroes a la cabeza, tienen una regla de juego fundamental: o aceptas cómo son, con sus trampas y el cachondeo contenido de los productores ejecutivos, o cambias de canal y te diriges a un reality igual de mentiroso.

El otro martes Cuatro traía calentita, y antes de que se queme en internet, Flash Forward (FF), que se presenta como el relevo de Perdidos, aunque tiene más relación con otro truño apocalíptico, Jericho. FF parte de un fenómeno que traspasa lo inverosímil, toda la Humanidad pierde el conocimiento (y un par de anónimos estadounidenses se asombran al ver arder los alrededores de la torre Eiffel en televisión Efectivamente, es toda la Humanidad. Oh, como en V), en medio de un exagerado cataclismo, mientras en el trance todo el personal contempla su futuro. O no.

Con ese punto de partida se abren los infinitos caminos de tramas y personajes que en principio parten desde una familia formada por un policía y una médico, reuniendo así los dos gremios más recurrentes, en una atmósfera entre el thriller y la ciencia ficción: estamos ante un gazpacho completo que promete varias temporadas. El cliffhanger del primer episodio, desvelado durante toda esta semana por Cuatro (pues vale, yo también espolieo: hay un tío que no se desmaya), ya fabrica la primera trampa gorda.

En estos tiempos no es noticia que una serie norteamericana tenga una factura impecable en la realización como es FF. Pero, FF, pese al despliegue promocinal deja más bien indiferente al sofalícola mayor de 35 años, que no pasa ya por este aro.

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