la tribuna económica

Joaquín / Aurioles

Facilidades monetarias

ESPAÑA figura entre los gobiernos que solicitan de sus socios europeos más intransigentes algo de relajación en los compromisos de consolidación presupuestaria. La necesidad de ajustes adicionales por cuantía superior a los 25.000 millones de euros a los 15.000 previstos para este año puede resultar insoportable para una economía en recesión y con unas expectativas marcadas por el pesimismo para este año y el que viene. Por otro lado, todos nos equivocamos al elaborar las previsiones de crecimiento que llevaron a aceptar una cronología de corrección que permitiera dejarlo en el 3% a finales de 2013 y es razonable que si se revisan las condiciones de partida, también se haga con los compromisos asumidos en base a ellas. Además, hasta el propio Gobierno reconoce que las consecuencias a corto plazo de las reformas estructurales impuestas por Europa serán reducidas e incluso adversas en términos de crecimiento y empleo, lo que podría llevar a que se dilapiden los impulsos de optimismo y de confianza que suelen acompañar a todo cambio de G obierno. Son las razones que llevan a 12 países a demandar medidas de estímulo que contribuyan a frenar el pesimismo y conflictividad que se extiende por toda Europa, pero especialmente por la mediterránea. Como es conocido, la respuesta del resto por el momento es negativa, aunque es previsible que el debate se mantenga abierto durante algún tiempo en los foros de discusión a los que suelen acudir los distintos líderes. La Europa imperturbable argumenta que se darían señales ambiguas a los mercados, que podrían reaccionar con nuevas tensiones sobre el euro y con un nuevo episodio de la crisis de la deuda soberana, es decir, con el final de la relativa placidez que disfrutan las primas de riesgo de algunos países, desde que el BCE inyectara su primer medio billón de euros a los bancos en forma de préstamos a tres años y a un interés del 1%.

Con lo que no se contaba es con un BCE dispuesto a vincular se estrategia monetaria a los problemas reales de la economía de la Eurozona. Con los 530.000 millones de euros en préstamos a tres años concedidos ayer se completa una inyección superior al billón de euros desde el pasado mes de diciembre, considerándose que las urgencias financieras de los bancos afectados por los vencimientos a corto plazo están adecuadamente atendidas. Desde la institución monetaria también se confía en que una parte de esta cantidad termine hacia el mercado del crédito y contribuya a relajar las tensiones existentes. En la operación del mes de diciembre se concedieron 490.000 millones, de los que 210.000 eran financiación nueva, es decir, una cantidad superior a los vencimientos próximos a cumplirse, mientras que en la de ayer, la financiación nueva ascendió a 330.000 millones, de los 530.000 totales. Algunos se animan a interpretar la iniciativa como un cambio de actitud propiciado por el cambio en la presidencia, pero la mayoría de los especialistas coinciden en destacar que lo único que se ha hecho ha sido evitar una situación que podría haber sido muy complicada para muchos de los 800 bancos que decidieron acudir a la convocatoria.

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