alto y claro

José Antonio Carrizosa

Facturas al cobro

UN vistazo al Barómetro que publicamos hoy en nuestras páginas electorales le servirá para confirmar que el Partido Popular tiene la victoria asegurada en las elecciones de dentro de dos domingos. E incluso que la mayoría absoluta está algo más que al alcance de la mano: bastaría que la formación que lidera Javier Arenas consolidara un escaño más por provincia, algo que a estas alturas del partido parece un objetivo conseguible. Sobre todo, si tenemos en cuenta la que nos sigue cayendo encima, el enorme aparato propagandístico al servicio de la idea de que todos nuestros males son culpa directa de Zapatero, Rubalcaba y Griñán y el espíritu de sacrificio y comprensión con el que los andaluces están acogiendo las duras medidas de ajustes impuestas por el Gobierno de Rajoy. Sumen a esto la efectividad con la que se cerca a la Junta con acusaciones de corrupción, unas más fundamentadas y otras que se acercan al esperpento, y tendrán un panorama en el que, estarán ustedes de acuerdo, ser candidato socialista no es un papel demasiado lucido hoy en día.

Sin embargo, el sondeo de Commentia, que presenta como principal valor dibujar las tendencias políticas y sociales de la opinión pública andaluza a lo largo de ya diez olas y cuatro años, pone de relieve una realidad que hasta cierto punto cuestiona que el 25 de marzo vaya a ser un paseo militar. Las diferencias, y en eso coincidimos con otras encuestas publicadas recientemente, no son tan abultadas como para garantizar que Javier Arenas vaya a poder gobernar con mayoría absoluta. Incluso desde que el PP ganó las elecciones de noviembre se detecta, si no una mayor simpatía a los socialistas, sí un aumento significativo de la franja de indecisos.

Parece que los ciudadanos desean pasarle facturas al cobro a los políticos por cómo se ha gestionado esta crisis. Pero si hasta las elecciones del 20-N, que supusieron la mayor debacle socialista en la historia de la democracia española, estas facturas se presentaban sólo en la ventanilla del PSOE, ahora ya hay un sector del electorado, quizás todavía no muy significativo, que mira también para la del Partido Popular. Si a este factor se suman otros que tienen que ver con lo que han sido las debilidades históricas del PP en Andalucía, se puede entender la situación en la que se llega a las campaña electoral más importante desde hace muchos años en nuestra comunidad.

Es ése factor el que va a provocar también que asistamos a una campaña demasiado crispada y, en ocasiones, poco limpia, por uno y otro lado. Aunque en el juego de descalificaciones los que llevan la de perder -después de 30 años en el poder no podría ser de otra forma- son los socialistas. Bien lo sabe el PP y está utilizando a fondo todas sus armas. De lo que pase aquí el día 25 depende el futuro de un político de raza como es Javier Arenas. Pero el PSOE se juega en Andalucía, directamente, su ser o no ser.

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