La ciudad y los días

Carlos Colón

Facturas que todos pagamos

CUANDO las cosas se hacen mal pasan factura. A Zapatero le han pasado esta decisiva semana dos, y muy abultadas, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, dando la razón a quienes objetan la Educación para la Ciudadanía, y el Tribunal de Justicia de la UE, fallando contra el Gobierno de España por violar la ley al no retirar las condiciones a E.ON, incumpliendo la libre circulación de capitales en la compra de Endesa. Lo malo de las facturas por los errores políticos es que, además de a los responsables, nos las pasan también a los ciudadanos; ya sea en dineros y prestigio (sentencia contra el Gobierno de España) o de estériles enfrentamientos sobre lo que solucionaría la sensatez (¿por qué Educación para la Ciudadanía en vez de Introducción a la Constitución?) y requiere unión constitucional (Proceso de Paz, reforma de los Estatutos autonómicos).

Afortunadamente para Zapatero se votará más con el corazón (u otros órganos: el orgasmo democrático de Zerolo) que con la cabeza; más contra lo que se teme que por lo que se espera; más por mentiras demagógicas que por verdades razonadas. Mentiras como el "a nuestro lado no están los poderosos, a nuestro lado están los ciudadanos" que espetó Zapatero en la reunión con los artistas, en la que también explicó con lírica efusión por qué cerró los debates con el "buenas noches y buena suerte" con que el periodista Ed Murrow -de quien me temo no oyó hablar hasta la película de Clooney- cerraba su informativo: por ser "un canto a la libertad de expresión, una denuncia prudente, moderada, a quienes descalifican, insultan y denigran a quienes no piensan como ellos, a los que tienen otras creencias, a los que defienden la libertad, a los que denuncian deslealtades, a los que acogen, a los que sienten, a los que crean, a los que sueñan".

Curiosas palabras en boca del candidato de un partido que ha basado parte de su campaña en el ataque a una emisora de radio y la prensa no afín. Justo lo contrario de lo que Ed Murrow, flagelo del senador McCarthy, representa. Como bien sabe Rosa Díez, candidata amordazada por la falta de apoyo financiero y el silencio de medios de comunicación absorbidos por los dos grandes partidos, sobre la que comparto la opinión de Rosa Montero: "Para mí el candidato más sólido de estas elecciones -escribía tras mostrar su aprecio por Cristina Narbona, Rosa Aguilar y María San Gil- es otra mujer: Rosa Díez. Porque es coherente, porque no es sectaria, porque con sus sensatas y pequeñas verdades deja en evidencia las grandes carencias y las malas maneras de los partidos grandes".

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