Pasa la Vida

Juan Luis Pavón

Fallo justo y fallido

CRIMEN sin el castigo ejemplar que demanda el pueblo. Y sentencia perfectamente ajustada a Derecho porque sólo condena a quien se le puede demostrar su culpa. Previsible y fallido es el desenlace judicial del Caso Marta. Desolador para la familia de la víctima, a la par que garante de los principios básicos de la Justicia. No se puede enviar a la cárcel a una persona que no declara contra sí mismo, aunque estemos convencidos de su maldad, si no se puede probar qué delito cometió y cómo lo hizo. Somos una sociedad libre gracias a que, ante la duda, es preferible tener en libertad a un canalla que en la cárcel que a un inocente. Un principio que debemos defender tanto en Guantánamo como en el Prado de San Sebastián. 

Por mucho que se avive la indignación contra la absolución a los encubridores, los magistrados no podían dejarse arrastrar por la popularidad de este trágico suceso. Debían dictar sentencia con el mismo criterio que aplican todos los días ante situaciones  y familias desconocidas por el gran público. Ante ignorados espantos que no generan la ola de empatía que Sevilla siente por la familia Del Castillo-Casanueva. Es ahora, pese al cabreo, cuando más debemos defender  la solidez de un sistema judicial garantista. El que todos desearíamos si somos acusados de una villanía y nos consideramos inocentes. Si la Policía nos detiene a usted o a mí por lo que dicen otras personas, y de ello no hay pruebas, seguro que usted y yo preferimos ser juzgados  por profesionales que se atienen a la legalidad, y no por una tertulia televisiva de lenguaraces, ni por la opinión de una bulla vecinal.

La sentencia valida un relato de los hechos congruente. Si de todo el clan sólo ha salido condenado Carcaño (más la pena impuesta a El Cuco cuando fue juzgado bajo el régimen de menores), es por la ausencia del cadáver para obtener de él señales incriminatorias. 

Me parece muy peligroso, y más aún con el enconamiento preelectoral que vivimos hacia la cita del 25 de marzo, convertir el caso Marta en una sucia refriega entre PP y PSOE. Desde su tremendo calvario durante tres años, entiendo el rapto de ira de Antonio del Castillo, buscando incluso una conspiración sobre los magistrados para influir en la absolución de la hija de una  dirigente  socialista. Carece de pruebas para sustentar esa gravísima acusación de parcialidad. Es muy de lamentar que él y su familia van a tener abierta para siempre la herida causada por la pérdida de Marta. Y sobre todo, por cómo le quitaron la vida y cómo se han callado. Es una cadena perpetua que no se merecen. Pero ese drama no les da carta blanca para demonizar todo lo que no coincida con sus deseos, y para convertir la sentencia en campaña en favor de un partido, en este caso el PP. Ante la divulgación de la sentencia, ha sido mejor la reacción de Zoido que la de Arenas. Aporten todos los políticos al asunto cordura y altura institucional. Y respeto a la Justicia. Para enfangarse en busca del voto, hay mil y un temas mejores que el asesinato de una adolescente.

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