Las dos orillas

José Joaquín León

Falsos testimonios

HAY testimonios auténticos que se llevan por delante al que mete la patita, como le ha pasado al ya ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. Su polémica cacería junto al juez Baltasar Garzón, en la que él actuó como furtivo sin licencia en Andalucía, ha convertido al ex ministro Mariano, vaya nombre más gafe, en pieza abatida, políticamente hablando, pum, pum, pum, porque se comprobó que era verdad.

Pero junto al testimonio veraz de la cacería, que hemos leído en la prensa, están los falsos del caso de Marta del Castillo, que haríamos mal en pasar por alto. Este caso ha sido una vergüenza se mire por donde se mire, empezando por el criminal, siguiendo por esos amigos abominables que la traicionaron para convertirse en cómplices y encubridores, y terminando por los testigos que tuvieron visiones y distorsionaron la realidad, despistando a todos.

La Policía asegura que Marta nunca volvió a su casa, que no estuvo allí entre las 21:30 y las 22:00 del día en que la mataron, que esa versión la dio su asesino para confundir y exculparse. Sin embargo, fue creída tras el falso testimonio de tres vecinas, que afirmaron haberla visto en el portal de su casa a una hora en la que, según la Policía, estaba muerta y posiblemente había sido arrojada ya al río. Una de las vecinas dijo después que no estaba segura, pero las otras dos insistieron en haberla visto. Una incluso había declarado que charló con ella. Para rematar la faena, vecinos de León XIII afirmaron haber visto a Miguel de madrugada, sacando la silla de ruedas de su madre con un objeto, presuntamente el cadáver de Marta. Otro falso testimonio, pues según las últimas investigaciones no se utilizó nunca esa silla de ruedas.

Las falsedades alcanzaron incluso al delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, que el día antes de que Miguel fuera detenido y confesara su crimen, dijo a periodistas que había una pista "bastante fiable", según la cual Marta había sido vista en esas fechas en una "provincia limítrofe" y en un pueblo sevillano. Gracias a la contribución de López Garzón al despiste, un diario sevillano publicó el sábado 14 de febrero: "La familia de Marta, esperanzada con la pista policial de que ha sido vista". Y aludía a las declaraciones del delegado del Gobierno, situándola en la provincia de Huelva. Mientras se vendían los periódicos en los quioscos, esa misma mañana la edición digital de ese diario, y de todos los demás, ya incluían la noticia de que Miguel se había confesado autor del crimen de Marta.

Personajes como López Garzón y los vecinos que declaran falsedades ponen muy difícil el futuro de la prensa escrita. Menos mal que el caso de Fernández Bermejo ha servido para dar ánimos.

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