La ciudad y los días

Carlos Colón

Faraones

LO leo dos, tres y hasta cuatro veces… Y no me lo creo. Lo vuelvo a leer privilegiando las fuentes más favorables al Gobierno… Y no me lo creo. Sin embargo, es cierto. El embajador español en la sede de la ONU ha confirmado que para financiar la obra de Barceló (la pintura -o lo que sea- de la cúpula de la Sala XX del Palacio de Naciones de la ONU en Ginebra) se utilizó una partida de 500.000 euros de los Fondos de Ayuda al Desarrollo. Y no queda ahí la cosa…

El coste total de la estancia, que AMZG (Ad Maiorem Zapatero Gloriam) se llamará Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones, es de 20,35 millones de euros (3.385 millones de pesetas) de los que España aportará 7,4 millones. Sépanlo los parados, los que ven peligrar sus puestos de trabajo, los que trabajan de noche a noche (lo prefiero a de sol a sol porque son muchos los que entran en sus lugares de trabajo cuando aún no ha amanecido y salen de ellos de noche) y todos aquellos a quienes se les pide que se sacrifiquen, trabajen duro, se aprieten el cinturón y paguen escrupulosa y solidariamente sus impuestos. Y no queda ahí la cosa…

Ni en este uso de los Fondos de Ayuda al Desarrollo, la fortuna que cuesta este megalómano exceso suntuario o lo mucho que aporta España a este derroche faraónico se agotan las vergüenzas. El embajador ha añadido que "según el artículo 68 de la ley 42/2006 del 28 de diciembre, la financiación de la Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones cae bajo la categoría de ayuda al desarrollo"; y que por lo tanto "no es cuestionable que se haya utilizado una partida de FAD, pues todo lo que está relacionado con derechos humanos es ayuda al desarrollo, y en ese sentido, lo que se hace en Ginebra en el marco de la ONU es el mejor ejemplo de ese multilateralismo eficaz". Rematando: "No por estar en tiempos de crisis hay que sacrificar ese ámbito de los derechos humanos". Que se lo cuenten a los países que necesitan dichos fondos.

El País, no ABC o La Razón, sintetizaba así el caso: "El diplomático confirmó que se utilizó una partida de 500.000 euros de los Fondos de Ayuda al Desarrollo, lo que justificó por la contribución de esta obra de arte a la promoción de los derechos humanos y el multilateralismo". Moratinos se ha limitado a decir que "es de necios confundir valor y precio", desafortunada cita machadiana cuando se trata de dinero público y del Tercer Mundo, y a llamarla "la Capilla Sixtina del siglo XXI" (¿Barceló, Zapatero y Moratinos serían Miguel Ángel, Julio II y Juana la Loca?). La cosa, siento tener que decirlo, me da asco.

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