La tribuna

javier Reverte

Fátima Báñez y la cultura

EN la primavera del pasado año, un número importante de creadores jubilados que cobran pensiones tras años de cotización -pintores, escritores, músicos…- recibimos cartas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, del que es titular en funciones la señora Fátima Báñez, en la que se nos informaba de que íbamos a dejar de percibir nuestra pensión si, por nuestros trabajos creativos, recibíamos anualmente una cantidad superior al salario mínimo interprofesional. Y no solamente eso: se nos conminaba también a devolver el montante de las pensiones cobradas durante los últimos cuatro años y a pagar una multa administrativa. El fundamento en que se apoyaba tal medida no era otro que identificar el cobro de derechos de autor con el de remuneraciones de trabajo, burlando un principio reconocido por la propia Constitución: el derecho a crear. El retiro de pensiones comenzó de inmediato, así como la puesta en marcha del cobro de la devolución de dinero exigido.

Los creadores formamos entonces una plataforma en nuestra defensa, que bautizamos Seguir Creando -a la que se han sumado más de setenta asociaciones ligadas al arte- y nos entrevistamos con el presidente de la Cortes, con representantes de los grupos parlamentarios y con la propia ministra Báñez. Todos ellos, incluidos el PP y la propia ministra, apoyaron nuestras razones. Pero tanto ella como su partido se negaron a dejar en suspenso las penalizaciones -muy gravosas en general- en tanto no se elabore una nueva legislación a partir del 26-J.

Alegaban, en ese sentido, que no se podían tomar medidas de este jaez con un gobierno provisional. Pero no respondían cuando se les recordaba que, en algunos casos sí ha sido posible, como por ejemplo en la prolongación del contrato por sesenta años de la fábrica de papel de la Ría de Pontevedra. Su postura ha sido como decir: estoy en contra de la pena de muerte; pero mientras la ley en vigor no se suprima, seguiré ejecutando a los condenados.

Tal despropósito creo que responde a una política general de desprecio a la cultura del provisional partido de Gobierno. Recuerden la subida desproporcionada del IVA cultural decretada por el ejecutivo del PP, también los recortes a bibliotecas y programas culturales del ex ministro Wert, y desde luego las normas de la Lomce, que impulsan la práctica desaparición en el bachillerato, al convertirlas en asignaturas optativas, de las enseñanzas de música, dibujo, dramatización y filosofía. No deja de resultar curioso, en ese sentido, que el actual ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, haya pedido solemnemente a la Unesco incluir en el Patrimonio de la Humanidad a las tapas españolas (parece chiste, pero es verdad) y que el propio señor Rajoy confiese públicamente que cada mañana se pelea con su hijo por conseguir ser el primero en leer el diario deportivo Marca.

Mi objetivo en estas líneas es llamar la atención sobre la candidatura del PP de Huelva que encabeza la señora Fátima Báñez, quien, con sus actitudes anticulturales, sigue la línea general de su partido. Resulta cuanto menos paradójico que, desde la tierra de Juan Ramón Jiménez -excelente Nobel español de Literatura- se descargue tanta artillería pesada dirigida contra la cultura, tan onerosa como la persecución que se siguió contra los artistas en los días del franquismo tras la conclusión de la Guerra Civil. Andalucía es grande gracias, sobre todo, a su riqueza cultural, tanto la que emerge de sus capas populares como la que surge de sus élites intelectuales; y no, desde luego, merced a sus terratenientes. El maestro jubilado Antonio Machado no hubiera podido sobrevivir como poeta a esta campaña dirigida por la ministra Báñez destinada a empobrecer a los creadores. Y a Cervantes, siglos atrás, le hubiera sido imposible escribir la segunda parte del Quijote.

El 29 de febrero, cuando miembros de la plataforma Seguir Creando nos entrevistamos con ella, al tiempo que, como he dicho, se negaba aceptar de plano nuestras reivindicaciones, añadió que amaba la poesía. Quizás no haya leído lo que escribió un poeta sevillano: Donde habite el olvido… ¿Es a ese lugar, al olvido, adonde la ministra quiere enviar la creación artística?

En todo caso, animo a los onubenses a que en la próxima convocatoria electoral se pregunten qué hubiera votado Juan Ramón Jiménez. Las gentes de la cultura agradeceríamos un gesto de solidaridad frente a quienes nos persiguen, en este caso desde Andalucía, con tal saña.

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