la tribuna

María Jesús Montero

Feliz cumpleaños

LA salud en Andalucía está de cumpleaños. La salud en Andalucía celebra sus bodas de plata, un aniversario que todos tenemos que celebrar como lo hacemos en esta tierra: con alegría, satisfechos del camino recorrido, orgullosos de lo nuestro y de los nuestros y con la vista puesta en un futuro que se nos antoja prometedor, a pesar de los augurios más aciagos.

Hace veinticinco años vio la luz la ley General de Sanidad, una norma avanzada en su época, comprometida, que propició el nacimiento de una sanidad moderna que acercó la salud al hacerla más equitativa y donde se primó el derecho a la protección de la salud. Pero, sobre todo, una Ley que hizo posible que las decisiones que afectan a la ciudadanía fueran meditadas y tomadas por quienes están más cerca de las personas, conocen sus necesidades y planifican por tanto conscientes de la idiosincrasia de cada lugar. Y esto sólo ha sido posible con la descentralización de las competencias sanitarias y su gestión por parte de las comunidades autónomas.

Mucho se está hablando estos días del hito que supuso esta norma con la que la sanidad pública pasó a ser un derecho -afianzado a nivel constitucional- y las administraciones públicas se convertían en los organismos encargados de garantizarlo. Con el nacimiento de la Ley General de Sanidad, la ciudadanía adquirió más seguridad y confianza, la que aporta el saber que no existe desamparo ante los problemas de salud. Pero me gustaría insistir en lo que ha supuesto para cada uno de los andaluces y andaluzas, en su día a día, en la configuración de un sistema propio y coordinado, con instalaciones nuevas, cercanas y modernas, y con profesionales formados y del más alto nivel que trabajan a diario para dar respuesta a sus necesidades.

Porque la Ley General de Sanidad ha posibilitado el desarrollo económico y social de la región gracias a la configuración de un Sistema Sanitario Público que ha vertebrado Andalucía, que ha hecho accesible la atención sanitaria a toda la ciudadanía, sin distingos, no ya de nivel socioeconómico sino de lugar de residencia; un sistema sanitario que ha apostado por la ruralidad, por fijar la población en el interior, gracias a una potente red de Atención Primaria y una red de hospitales de proximidad.

Es probable que las personas que hacen uso de nuestros centros, que se sienten atendidos por nuestros profesionales, que tienen un sistema de protección y prevención que vela por su salud y calidad de vida no sean conscientes de cómo hubiera sido la Andalucía de hoy si las decisiones se hubieran tomado desde el Gobierno central. Y es probable que ni nosotros mismos lo seamos. Pero no es casual que los servicios mejor valorados por la ciudadanía sean precisamente aquellos que tienen una gestión directa de las comunidades autónomas. Y no es casual porque no es más que el reflejo de que cuando las cosas se hacen desde la cercanía, desde el conocimiento, desde la responsabilidad de hacer de Andalucía una tierra próspera y moderna, se obtienen resultados. Resultados que vienen de la mano de unas encuestas de satisfacción que nos legitiman año tras año, de barómetros de opinión donde la salud es una de las políticas más valoradas, y del sentimiento de orgullo de los andaluces por su sistema de salud.

Tenemos que valorar todo lo andado hasta hoy y no dejar que lo cuestionen. No podemos sucumbir a debates que se dicen osados pero que son más de lo mismo: recortes. Tenemos que mirar al futuro con la determinación y el empuje que siempre ha caracterizado a esta tierra. Hemos de volver a celebrar otros 25 años de una ley y de una sanidad que tiene que seguir siendo universal, gratuita y descentralizada.

Corren frías corrientes neocentralizadoras y a favor de fórmulas como el copago que no hacen sino amenazar a un sistema que hemos construido entre todos y que tenemos la responsabilidad de mantener.

Tenemos aún camino por recorrer porque todos compartimos que el sistema tiene que ser sostenible. Hay que poner el acento en la prevención y en la promoción, en el nuevo modelo de Salud Pública, porque todo lo que se invierta aquí se ahorrará en asistencia. Hay que involucrar a una ciudadanía que cada vez tiene mayor capacidad de decisión e información, y contribuye a la consolidación del modelo haciendo un uso responsable de los servicios.

Estamos trabajando en un nuevo modelo organizativo, en la innovación como método de desarrollo sostenible, en una ciudadanía formada e informada y corresponsable, en la transparencia, en la calidad. Estamos trabajando porque podamos celebrar las Bodas de Oro con el mismo entusiasmo con el que lo hacemos hoy: soplando velas y deseando un feliz cumpleaños a la Ley.

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