Las dos orillas

josé Joaquín / león /

La Feria contra el chandalismo

SIN ser yo muy feriante, observo que falta crítica analítica, para bien o para mal, de las realidades consuetudinarias que acontecen en el Real. Así como en la Semana Santa todo el mundo opina, desde el más friki al más místico, y hay una tendencia a rasgarse las vestiduras, en la Feria no se pondera ni se lamenta con la misma vehemencia. A pesar de que esta fiesta también tiene sus claves, sus usos y sus abusos. Entre los aspectos más positivos que yo le veo a la Feria de Sevilla está la moda propia que conserva y revitaliza. Hay una barrera contra el chandalismo. Y eso es digno de ser elogiado en estos tiempos de perdición.

En Madrid y por ahí, en los telediarios y demás, se fijan en lo que ellos llaman faralaes. Gusta mucho un traje de flamenca, como es natural, porque forma parte del estilo y la moda de la mujer feriante. También se fijan en los (y las) caballistas, que además del caballo propiamente, mantienen su indumentaria típica, pues nadie monta con camisetas ni mallas de Decathlon, aunque sería más cómodo y casual. Quiere decir que en el paseo de caballistas manda la tradición. Y las excepciones de medio pelo quedan en evidencia.

Pero así como la moda más folklórica es destacada, hay menos elogios a la indumentaria masculina en las casetas, que pasa por el traje o la chaqueta, más la imprescindible corbata, incluso con 37 grados a la sombra. Es gloria bendita para la industria corbatera que no se pierdan estas buenas costumbres, ni siquiera con la excusa de las temperaturas altas. Hemos visto a chavales muy jóvenes, adolescentes incluso, a las horas más duras de calor, por descampados tórridos, por puentes sin toldos, emprender a pie el camino de la Feria, con riesgo presunto de deshidratación, pero con la fe del que peregrina a una caseta como Dios manda: de traje y corbata, como si fuera el ruán negro de los farolillos, y con devoción a san Emidio Tucci.

Eso se merece un aplauso por escrito y firmado. Pues contrasta severamente con lo que vemos en los mítines de campaña de los principales partidos. Se han empeñado en arruinar a los corbateros, no se la ponen ni por equivocación, y salen del armario las prendas más zarrapastrosas. En algún acto del PP, se ha visto al alcalde Zoido con vaqueros, no sé si con remiendos y agujeros, que están de plena moda. En tiempos de crisis, quieren parecer cuanto más mendigos mejor. Por suerte, esa moda mísera no ha llegado a la Feria.

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