La ventana

Luis Carlos Peris

La Feria y sus modos tan cambiantes

CAMBIAN los modos según cambian los tiempos y ya que anoche le dio Currito al botoncito para que la Feria se iluminase para convertirse en un ascua de luz según el más puro léxico del rancio, convengamos en que la Feria de hogaño se parece a la de antaño como se parece un huevo a una máquina de escribir. Aparte de que los horarios en nada se parecen a los del Prado, también cambiaron de forma sustancial las fechas. Entonces, la Feria iba in crescendo para rematar con un fin de semana de lleno total en calles, casetas y hasta en el Parque, que se convertía en el auténtico pulmón de la fiesta con sus praderas repletas de gente dada al comer y al sesteo. Hogaño es al revés para que empiece antes de tiempo y que vaya menguando de forma paulatina hasta llegar al fin de semana con la animación a media asta. Y son éstos unos modos que se acentúan año tras año.

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