Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

A la Feria

AYER, en la Feria, me abordó un viejo conocido que, con mal vino, me afeó que en mis artículos abusara de los temas catalanes y que apenas incidiera en la corrupción de los ERE. No entré al trapo porque el Real no es sitio para discutir sino para disfrutar y, por supuesto, me alejé del avinagrado lector.

Como buen español sufro con la actual deriva de Cataluña: el futuro de esta región nos afecta a todos. Trabajé en Barcelona unos años y me duele comprobar que aquella bella y abierta ciudad de los noventa se ha convertido en una aldea cateta y cerrada.

He denunciado con dureza el asunto de los ERE y, por tanto, creo que lo que me quería decir el amargado feriante era que parece que resalto más las tramas corruptas del PP que el macro fraude del PSOE andaluz. La corrupción siempre es abominable pero hay que intentar juzgarla con todos sus matices porque pueden existir diferencias cualitativas muy importantes. El germen de esta lacra fue el de la irregular financiación de los partidos políticos y sus intocables cuotas de poder en sus feudos autonómicos (recuérdese al clan Pujol; lo catalán, otra vez).

Conviene rememorar el "modus operandi" y los beneficiarios en la feria de la corrupción de PSOE y PP. En los ERE se buscaba la paz social de empresas en crisis con masivas y favorables prejubilaciones en las que se incluyeron ilegalmente nuevos y ficticios trabajadores que eran amigos, familiares o militantes del PSOE. Por el camino, se dilapidaron miles de millones y se forraron corredores de seguros y otros conseguidores, muchos de ellos con escasa cualificación profesional. Queda por dilucidar el grado de culpabilidad de Chaves, Griñán y otros altos cargos de la Junta de Andalucia. Las tramas de corrupción del PP proceden de la insaciable codicia de algunos de sus altivos dirigentes y siempre con la finalidad de incrementar su fortuna personal y la de sus compinches. Cabe recordar a Rato en sus distintas y avariciosas facetas de ministro y banquero con tarjeta black, al inefable Granados, que dicen que guardaba cerca de un millón de euros en casa de sus suegros (aparte de lo que tuviera en el extranjero) y a Matas, con su palacete palmesano. No debemos olvidar los sobresueldos que presuntamente cobraban los jerifaltes "peperos" que figuran en los papeles de Bárcenas.

-Oiga, ¿y qué podemos hacer?

-¿Hoy?, ir a la Feria y beber con moderación.

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